El futuro de Babilonia – (1-3)

Titulo: El futuro de Babilonia

Autor: Norbert Lieth
PE1309

Muchas veces la profecía bíblica entrelaza eventos cercanos con eventos de un futuro lejano, sin indicar el cambio de época. Y a veces, también, una profecía cercana, al mismo tiempo se refiere a otra más lejana. Es muy importante saber dónde hacer la separación de las mismas.

Encontramos este caso en los capítulos 50 y 51 del libro de Jeremías, el cual será desarrollado en este programa.


 

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Estimado amigo, no podemos tratar este tema: “EL FUTURO DE BABILONIA” sin tomar en cuenta lo que ya la introducción fue subrayado.

Muchas veces la profecía bíblica entrelaza eventos cercanos con eventos de un futuro lejano, sin indicar el cambio de época. Y a veces, también, una profecía cercana, al mismo tiempo se refiere a otra más lejana. Es muy importante saber dónde hacer la separación de las mismas.

Encontramos este caso en los capítulos 50 y 51 del libro de Jeremías. Por un lado se habla de un cumplimiento cercano de la profecía: la conquista de Babilonia por los medos y persas en el año 539 antes de Cristo. Y por otro lado, también se predice un cumplimiento de la profecía en un futuro lejano.

Es interesante que Jeremías, en estos dos capítulos, se ocupe intensamente del tema de Babilonia, y que también en el Apocalipsis de Jesucristo, el último libro de la Biblia, se dediquen dos capítulos al tema de Babilonia.

El cumplimiento futuro

Si miramos detenidamente las profecías de los capítulos 50 y 51 del libro de Jeremías, encontramos 12 puntos principales que no hablan de un cumplimiento inmediato, sino que claramente indican un cumplimiento en un futuro lejano.

1. Comencemos con Jeremías 50:1: „Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.” En su Biblia de Estudio, John MacArthur escribe al respecto, a modo de introducción: „El tema de los capítulos 50 y 51… se concentra en la conquista de Babilonia en el año 539 A.C. por los medos y persas. Estas profecías contienen elementos de una derrota violenta, lo que no fue el caso en la conquista de Ciro, ya que ni siquiera hubo una batalla. Indican, pues, un cumplimiento completo poco antes que el Mesías venga en gloria y los acontecimientos coincidan exactamente con la descripción que leemos en los capítulos 17 y 18 de Apocalipsis.

De manera similar, William MacDonald escribe en su comentario al Antiguo Testamento: „Este capítulo y el siguiente tratan el tema del juicio de Dios contra Babilonia. Las profecías tienen una referencia parcial a la captura de Babilonia por los medos, pero su cumplimiento total todavía es futuro.”

2. Punto.

Leemos en Jeremías 50,3: „Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron”.

a) La opinión general es que los medos y persas no conquistaron a Babilonia desde el norte, sino desde el este (comp. Is. 46:11).

b) Babilonia no fue asolada en la conquista de los medos y los persas, ni siquiera fue destruida. Al contrario: Babilonia fue conservada como una importante ciudad de los medos. Esto se ve en Daniel 5 y 6. Pues Daniel vivía todavía en la ciudad, bajo el gobierno del rey medo Darío. Y la región de Babilonia permaneció habitada hasta hoy.

c) Nadie huyó de la ciudad cuando ésta fue conquistada por los medos y los persas. Es más, Belsasar organizó una gran fiesta en la noche de la conquista (Daniel 5). También se han encontrado inscripciones en escritura cuneiforme que mencionan la capitulación sin lucha de Babilonia. La tradición dice que las tropas de Ciro desviaron el río Éufrates, que atravesaba la ciudad de Babilonia, logrando entrar por el cauce seco. Quizás es a esto a lo que se refiere Jeremías, cuando dice en el cap. 50:38: „Sequedad sobre sus aguas, y se secarán.”

 

Seguimos entonces con el 3. Punto y leemos en Jeremías 50,4-5: „En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios. Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido”.

En relación con la destrucción de Babilonia descrita en este capítulo, los hijos de Israel, „en aquellos días y en aquel tiempo”, regresarán a su Dios y entrarán en el Nuevo Pacto. Éste es el Nuevo Pacto que Jesucristo estableció en Su primera venida, en el cual integró a la Iglesia a judíos y gentiles, y al cual también se unirá el remanente de Israel en el regreso de Jesús. En la instauración de la Cena, Jesús dijo: „Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lc. 22:20; comp. Jer. 31:31ss; Ez. 16:59-63; Ro. 11:27).

Es verdad que un tiempo después de la conquista de Babilonia por los medos y los persas, una parte de los judíos volvió. Fueron casi 50.000 (Esdras 2:64-65), y el Templo fue reconstruido (Esdras 3:10). Pero nunca hubo un regreso como el descrito en Jeremías 50:4-5.

También Jeremías 50:20 nos muestra que la conversión de Israel tendrá lugar juntamente con la destrucción definitiva de Babilonia, lo que en aquel entonces no fue el caso: „En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiere dejado.”

Este versículo tiene su paralelo en Romanos 11:26-27, donde dice: „… y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y éste será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.” El tema aquí es, pues, la destrucción de Babilonia al final de los tiempos, la cual cambiará la historia de las doce tribus de Israel y de Judá. Por eso, estas profecías sobrepasan en gran manera los sucesos de aquel entonces, y apuntan hacia su culminación en la destrucción de Babilonia, descrita en Apocalipsis 18.

4. Tres veces, en los capítulos 50 y 51 del libro de Jeremías, se insta al pueblo judío a que huya de Babilonia: 

„Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los caldeos, y sed como los machos cabríos que van delante del rebaño” (Jer. 50:8).

„Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago” (Jer. 51:6).

„Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Jehová” (Jer. 51:45).

Algo muy parecido se dice en Apocalipsis: „Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Ap. 18:4).

En aquel entonces, los israelitas no huyeron de Babilonia antes de la destrucción de la ciudad. Emigraron recién después de la conquista. Pero no fue una huida. Daniel, por ejemplo, vivía en la ciudad y no huyó. ¡Y justamente él hubiera obedecido inmediatamente el mandato del Altísimo!

Sin embargo, en la Babilonia del tiempo final, se exhorta a los hombres a que huyan de ella aún antes de su destrucción.

Estimado amigo, hemos visto 4 puntos de los 12 – y no se preocupe, Dios mediante seguiremos en la próxima transmisión – y nos damos cuenta que la palabra de Dios se cumple, sea en lo lejano o en lo cercano. Y todo lo que leemos en Apocalipsis acerca de la eternidad va a acontecer. La pregunta es: ¿Dónde pasará la eternidad usted, estimado oyente? ¿Está preparado para el encuentro con Dios?

El perdón: Una palabra maravillosa
El futuro de Babilonia - (2-3)

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