El Esposo real y su boda 2/3

Titulo: “El Esposo real y su boda” 2/3
  

Autor: NorbertLieth 
Nº: PE1205

La belleza real se encuentra en la persona de Jesucristo de una forma incomparable, tanto en su personalidad como en su físico. Los creyentes lo verán en el futuro, según Apocalipsis en las bodas del Cordero.

 


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“El Esposo real y su boda” 2/3

Estimado amigo,para comenzar el estudio bíblico de hoy quiero volver a leer el versículo 3 del Salmo 45, dice: “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre“. Los corazones de los hijos de Coré, los autores de este salmo, rebosan de admiración. Intentan expresar sus sentimientos con palabras, pero quedan atónitos ante la belleza del rey. ¿De quién se trata? ¿De quién hablan los hijos de Coré? Sin duda, nos están hablando de Jesucristo, el Mesías de Israel.

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres…” Jesús era sin pecado (2 Corintios 5:21), por lo cual ya sólo por eso podemos deducir que debía tener una personalidad especialmente expresiva y atractiva. Pero aquí se describe, en su gloria futura sobre la tierra, como el más hermoso de todos los hombres. Cabe resaltar que una de las condiciones de la realeza, en aquel entonces, era la belleza. Saúl debió tener una belleza extraordinaria (1 Samuel 9:2); David era de buen parecer (1 Samuel 16:12); y de Absalón se dice: “Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto” (2 Samuel 14:25); y también Salomón era de hermoso parecer, según la descripción de Cantares. Pero Jesucristo superará a cualquier persona, tanto en personalidad como en hermosura. Esto se indica, en forma profética, en el libro de Cantares: “Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil” (Cantares 5:10; ver Génesis 49:11-12). Israel no saldrá de su asombro cuando se cumpla lo que dice en Isaías: “Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos” (Isaías 33:17). Eso es válido para cada persona que cree en el Señor Jesús. Cuando veamos a Jesucristo por primera vez, será un momento inigualable.

“…la gracia se derramó en tus labios…” Cuando Jesús estuvo en la tierra por primera vez: “…todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca…” (Lucas 4:22). “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). Gracia también significa “condescendencia”. Cristo descendió desde la eternidad para traernos la gracia de Dios.

“…por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.” Jesucristo, en la cruz, cumplió con la obra redentora. Como Hijo del Hombre tuvo la bendición completa de Dios, y nos fue dado para bendición: “Porque lo has bendecido para siempre; lo llenaste de alegría con tu presencia.” (Salmo 21:6). Es por eso que en el siglo 20, alguien escribió acerca de Cristo: “Han pasado diecinueve siglos, y aún hoy Él es el centro de la humanidad y el líder del progreso. Es más que justificado decir que de todos los ejércitos que han marchado, de todas las fuerzas de combate que han sido formadas, de todos los parlamentos que han sesionado, y de todos los reyes que han reinado, nadie ha influenciado tanto la vida de las personas como la vida de éste Ser Único.”1

Cuando el Señor Jesús vuelva, reinará por la eternidad, es decir que su reino jamás desaparecerá: “…cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:27).

La aparición del Esposo real

En el Salmo 45:4-6 leemos: “Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad. En tu gloria sé prosperado; cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, y tu diestra te enseñará cosas terribles. Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.

Desde el punto de vista profético, se nos habla aquí del regreso de Jesús como héroe victorioso, como rey lleno de esplendor y majestad. Resaltan aquí algunos términos, tales como “espada”, “majestad”, “esplendor”, “victorioso”, “verdad”, “justicia” y “saetas agudas”. Esto nos lleva a Apocalipsis 19:6-9, donde en relación a las bodas del Cordero y la venida del rey dice: “¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”

Y acerca de la victoriosa venida del Hijo de Dios leemos: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” (Apocalipsis 19:11-16).

La divinidad del Esposo real

En el Salmo 45, versículos 7 y 8 encontramos una prueba de que Jesucristo es Dios: “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Y en el Salmo 46:10, Él reclama la divinidad para sí diciendo: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.”

Que el Salmo 45 es de naturaleza mesiánica y su tema es el Señor Jesús, lo demuestra la carta a los Hebreos, que toma los versículos 7 y 8 para referirse a Cristo: “Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego. Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros” (Hebreos 1:7-9).

La boda del Esposo real

En el Salmo 45:10-16 se hace la siguiente descripción profética: “Hijas de reyes están entre tus ilustres; está la reina a tu diestra con oro de Ofir. Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu señor. Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; implorarán tu favor los ricos del pueblo. Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; de brocado de oro es su vestido. Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes irán en pos de ella, compañeras suyas serán traídas a ti. Serán traídas con alegría y gozo; entrarán en el palacio del rey.

En estos versículos se mencionan cuatro diferentes tipos de personas: La reina, las hijas de los reyes, la hija del rey y las vírgenes. Seguramente no podemos fijar dogmas de todo cuanto aparece en estos versículos. Pero se trata de imágenes que encontramos otra vez en el Nuevo Testamento, y que podemos analizar en el contexto de la Biblia.

El Esposo real y su boda 1/3
El Esposo real y su boda 3/3

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