El Desafío del Evangelismo Personal (2ª parte)

El Desafío del Evangelismo Personal 
(2ª parte)

Autor: William MacDonald

  La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.


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PE1979 – Estudio Bíblico
El Desafío del Evangelismo Personal (2ª parte)



Hola! ¿Cómo están, amigos oyentes? Como ya se dijo, en cuanto a la evangelización, veremos ahora:ALGUNOS PUNTOS CLAVE PARA RECORDAR

El primero es:Use su Biblia: Haga que la persona lea un texto bíblico y que luego le explique lo que entendió, lo que significa para ella. Muchas veces éste es el punto clave en la presentación del evangelio. Previene las desviaciones y los confronta con la autoridad final de Dios.

Segundo:Memorice la Escritura: Memorice versículos y sus referencias para que pueda darle la porción apropiada de la Palabra de Dios a la persona.

Tercero:Ore: Nuestro mensaje puede parecer tonto para el que no es cristiano, pero si realmente creemos que sólo el Espíritu Santo puede hacer que respondan, oraremos – antes, durante, y después de presentarle a Cristo a la persona.

Cuarto:Comunique: Comunique con claridad conceptos absolutamente bíblicos, de modo tal que la persona no los interprete según su propio parecer. Tenga la precaución de aclarar que usted está hablando de la verdad absoluta, no solamente de su opinión. Su mensaje debe ser fiel a la Palabra de Dios, tanto en contenido como en énfasis. Pero anímese: Dios no le encomendó el evangelismo a reproductores de audio para asegurarse de tener el “mensaje perfecto.” Cometerá errores, como todos. Pero si busca ser fiel a Dios y Su mensaje, Él le enseñará sobre la marcha.

Algunos otros consejos a tener en cuenta:

TRABAJE DURO Y PERSEVERE

“No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” (nos dice Gá. 6:9). Muchos cristianos se dan por vencidos demasiado rápido en el trabajo evangelístico. Salen algunas veces y golpean varias puertas durante un fin de semana, y cuando apenas logran unos pocos contactos, se dicen a sí mismos: “Esto no es para mí. Simplemente no fui hecho para esto.” Nadie fue hecho para esto; ¡es trabajo duro! Satanás peleará contra eso todo el tiempo. Persevere, siga orando, esparza semillas, y Dios le dará el crecimiento.

TENGA AUTORIDAD

En Marcos 1:22 leemos que: Antes decían de Jesús que“les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”. Un testigo debe tener autoridad, sin mostrarse arrogante. Algunos cristianos testifican de forma casi apologética. Generalmente, este acercamiento no provee muchos resultados. Los que no son salvos no tendrán confianza en un mensaje ofrecido de manera indecisa e insegura. Necesitan un:“Así dice el Señor.”

DEJE LA PUERTA ABIERTA

Si la persona a quien se le está testificando no es receptiva, no la presione. Si la persona hace aportes astutos, nunca le devuelva un comentario grosero. Esto podría dañar todo el progreso que ha tenido hasta ese momento, o limitar las oportunidades que otros podrían tener en el futuro. Nunca discuta, pues, como dice 2 Timoteo 2:24:“el siervo del Señor no debe ser amigo de contiendas”. Quizá pueda ganar una discusión, pero perderá un alma para Cristo. Si mientras testifica, la situación empieza a hacer ebullición, ¡deténgase! Pida disculpas. Permita que la persona sepa que usted no quiere discutir y que está apenado por cualquier cosa ofensiva que pudo haber dicho o hecho. Si el evangelio resulta ofensivo, que así sea. Pero si yo soy ofensivo, eso es algo que debe corregirse.

NO USE TÉRMINOS TEOLÓGICOS DIFÍCILES

Un testigo debe aprender a pensar cómo piensa el que no es salvo. Póngase en sus zapatos. Muchos han escuchado el término “nacido de nuevo” pero no saben lo que significa. Hablar de “propiciación” y “justificación” sólo va a confundir las cosas. Ellos entenderán términos como “pecado,” “perdón,” “cielo,” “infierno” y “juicio.” Hágaselos simple.

Algunos consejos más:

APRENDA A INVITAR

La verdad no sólo informa sino que transforma. Mucha gente tomará una oferta cuando se le ofrezca. Aprenda a dar a la gente la oportunidad de responder. No manipule o fuerce sus decisiones, pero sí deles la oportunidad de decirle sí a Dios. Usted no conoce su corazón. Una persona puede estar rebosando internamente por la convicción, sin ningún indicio o emoción externa. Después de haberle expuesto el evangelio y respondido objeciones y preguntas, simplemente podrá decir: “¿Le gustaría recibir a Cristo esta noche?” El patrón bíblico nos indica llamar a hombres y mujeres a responder después de presentar el evangelio. Leemos en Hechos 14:15 que Pablo dijo:“Os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo”. Y en Hechos 3:19, vemos que Pedro dijo:“Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados”.

EVITE LOS DESVÍOS

No se vaya por la tangente. Si Satanás no puede vencerlo, intentará desviarlo. Si una persona hace una pregunta que pueda conducir a una desviación, sugiera terminar primero de presentar el plan de salvación y que después responderá su pregunta. No entre en una discusión acerca de la doctrina de otras iglesias, o los errores de prominentes predicadores televisivos, traducciones de la Biblia, etc. Lo principal es que lo principal sea realmente lo principal, al momento de presentar el evangelio.

PRESENTE EL TEMA DEL PECADO

Debemos traer el tema del pecado a sus vidas de manera clara y resuelta (utilizando, por ej. Ro. 6:23). Tenemos que presentar el amor, la gracia, y la misericordia de Dios, pero también debemos hablar del juicio y las consecuencias del pecado. Así es el método bíblico. Observe la predicación de Pedro, en Hechos 3:14 y 15, cuando dijo:“Pero vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diera un homicida, y matasteis al Autor de la vida”.

DÉ SU TESTIMONIO PERSONAL

Aprenda cómo dar una reseña breve y clara de cómo usted fue salvo. Enfatice su necesidad de salvación a causa del pecado, y el cambio que tuvo su vida después. Quizá quiera empezar la conversación diciendo: “¿Puedo contarle la experiencia más impresionante que me ha sucedido?” Luego de su breve reseña, puede decir: “Me pareció algo tan maravilloso saber que todos mis pecados fueron perdonados y que voy a ir al cielo, que tuve que contarle a otros acerca de ello.” Más adelante podría agregar, “¿Está seguro de que usted irá al cielo?”

USE LA PALABRA DE DIOS

En respuesta a las tentaciones de Satanás en el desierto, Cristo usó las Escrituras. En la predicación de los apóstoles, en el libro de los Hechos, se utilizó el Antiguo Testamento. Y, en Jeremías 23:29, leemos lo siguiente:“¿No es mi palabra como un fuego, dice Jehová, y como un martillo que quebranta la piedra?”

Muchos han usado métodos establecidos de presentar la salvación de Dios con gran éxito. Uno de los más conocidos es llamado “El Camino de Romanos”– utilizando los siguiente pasajes: 3:10; 3:23; 5:8; 6:23; 10:9. Muchos usan este lineamiento, agregando algunas variaciones. Está bien tener una guía para mantenerse orientado; luego se pueden agregar otros versículos, para ajustarse según la necesidad individual.

Un error terrible es mostrarse acusador, diciendo, por ejemplo: “Usted necesita saber que es un pecador.” Ellos estarán a la defensiva en lugar de ser receptivos. En lugar de eso, haga que lean Romanos 3:10:“No hay justo, ni aun uno”; y Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Y luego diga: “Todos hemos pecado, ¿no es cierto?”

Qué Dios le bendiga y le dé sabiduría y gracia, y las palabras justas, a la hora de evangelizar. ¡Hasta la próxima!

 

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