El camino hacia la perfección – el camino en el amor (parte 1).

Titulo: “El camino hacia la perfección – el camino en el amor” (parte 1).

Autor: Wim Malgo
Nº: 855

Dios no es “amoroso'', sino que El es amor, y todos Sus caminos e intenciones para con nosotros, Sus hijos, son motivados por Su maravilloso amor. El hecho de que tú, sin embargo, no siempre entiendas Sus pensamientos, Sus caminos y Su guía, es otro tema.

La vida de Job nos da una explicación de porqué los hijos de Dios tenemos que pasar por profundos sufrimientos: ¡para que perseveremos en la fe!


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“El camino hacia la perfección – el camino en el amor” (parte 1).

El Caminar en el Amor

Estimado amigo, en Jeremías 29:11 leemos las consoladoras palabras del Señor: 

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis''.

El que practica el caminar en el cielo, indefectiblemente llega al campo de fuerzas del amor de Dios. Dios no es “amoroso'', sino que El es amor, y todos Sus caminos e intenciones para con nosotros, Sus hijos, son motivados por Su maravilloso amor. El hecho de que tú, sin embargo, no siempre entiendas Sus pensamientos, Sus caminos y Su guía, es otro tema. Pues así dice el Señor a través de Isaías en el capítulo 55, versículos 8-9: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos''.

El Señor comprende perfectamente que te resulte difícil entender en tu vida el aspecto celestial, el que no ves. Por eso también te dice: “Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después'' (Jn. 13:7). En ese día dirás con gran asombro y quizás con lágrimas en tus ojos: “¡Señor, tu intención para conmigo era tan buena, pero yo no la entendía!''

Me acuerdo de un antiguo himno que, traducido libremente, decía así: “Aunque aquí no se resuelva el enigma de todas tus lágrimas derramadas, en el país lleno de eterna luz, verás cómo El pensó. ¡Por tanto confía en Dios y espera, no importa cuan oscuro te parezca tu camino! Aún así, él terminará en la casa del Padre; entonces, verás cómo El pensó.'' Sí, será entonces que, repentinamente, terminarán todas tus preguntas desesperadas. El Señor dice al respecto en el evangelio de San Juan, capítulo 16, versículos 22-23a : “También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada''.

Peregrinos por amor

Hemos visto, que aquí en la tierra, Dios muchas veces deja pasar a Sus santos por experiencias incomprensiblemente difíciles. La única explicación para ello la encontramos en el libro del profeta Isaías: “He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción'' (Is. 48:10). De nuestra vida personal, podría relatar experiencias y pruebas difíciles e incomprensibles, que nadie entendería. Pero nuestro fiel Señor siempre ha vuelto a consolarnos, fortalecernos y a darnos confianza. A pesar de la oscuridad, El siempre nos permitió ver a lo lejos el resplandor de la gloria, como a Sus siervos, los héroes de la fe de Hebreos 11:13: “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.'' En los versículos 39 y 40 encontramos aún otra maravillosa interpretación: “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.''

Aquí tenemos una explicación de por qué los hijos de Dios, muchas veces, tienen que pasar por profundo sufrimiento: para que perseveremos en la fe, tal como Job y, así, también otros sean perfeccionados juntamente con nosotros. En otras palabras: para que, a través de la fe, demostremos que El nos basta y que en El tenemos todo lo necesario, como lo describe el salmista en el salmo 73, versículos 25-26: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre''.

El pueblo de Israel, por ejemplo, no entendía el gran desvío que tuvo que hacer cuando, después de haber sido rescatado de 400 años de esclavitud en Egipto, Dios en el camino, de repente, dijo: “Dí a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen cerca de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar'' (Ex. 14:2). ¡Este retorno los llevó a una situación de la cual no veían salida: ante ellos estaba el Mar Rojo y detrás de ellos estaban los egipcios, que les seguían! Pero, entonces, leemos: “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Dí a los hijos de Israel que marchen'' (Ex. 14:15).

¡La fe no pone la mira en el camino, sino en la meta!

Por eso es indispensable “caminar en el amor'' como lo leemos en Efésios 5:1-2: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante''. ¿Quiere decir esto que, necesariamente, tienes que ser amoroso con aquellas personas que te alteran los nervios? Si intentas hacer esto, entonces comienzas por el lado equivocado y experimentas una derrota. Tenemos que leer muy bien lo que dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor…'' ¿En cuál amor? Continúa leyendo: “…como también Cristo nos amó…'' Muévete en este amor ilimitado de Dios, que únicamente El nos pudo dar a través de los amargos sufrimientos y de la muerte de Su Hijo. Tampoco para ti El tiene otro camino y, a esta luz, tú comienzas a amarle! “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero'' (1 Jn. 4:19). De esta manera, serás lleno de un profundo gozo y de una profunda paz, en medio de los difíciles caminos por los cuales eres guiado: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados'' (Ro. 8:28).

Esta certeza, firme como una roca, te permite dar pasos seguros: Aunque tú no conoces el camino, El lo sabe bien, y esto da descanso y paz a tu alma. El que quiere seguir a Jesús, experimenta lo que el Señor dijo al respecto: “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará'' (Jn. 12:26). Esto quiere decir: Nos involucramos en la comunión de Sus sufrimientos y, esto, porque Dios quiere hacernos participar más de Su maravilloso amor. Este es el profundo significado de Hebreos 12:6: “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.'' En Apocalipsis 3:19 el Señor lo dice aún más personalmente: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.''

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