¿Cuándo comenzó la Reforma?

Banner_Reforma_03No todos los evangélicos celebran con entusiasmo el año de la Reforma. El teólogo americano Roger E. Olson considera que ni “Hus ni Lutero ni Zuinglio ni Bucer ni Calvino” habrían ido lo suficientemente lejos como para ser considerados como los verdaderos descubridores del cristianismo neotestamentario. Para Olson ese honor le correspondería a los reformadores anabaptistas menos conocidos: “Balthasar Hubmaier, Feliz Mantz, Conrad Grebel, Michael Sattler, Menno Simons”.

Olson opina que la Reforma no comenzó en 1517 con las tesis de Lutero sino en 1525, el año “cuando Mantz y Grebel y otros se reunieron en Zúrich para bautizarse unos a los otros y para declarar su separación del Estado”. La conclusión de Olson es: “Dicho en pocas palabras, este año yo no celebro la ‘hora del nacimiento de la Reforma Protestante’. Esperaré hasta 2025 y, si el Señor me da vida, lo festejaré entonces”.

3 pensamientos acerca de “¿Cuándo comenzó la Reforma?

  • 29 agosto, 2017 at 09:30
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    Es que en realidad, Lutero quería la reforma de la Iglesia católica. Nunca se propuso irse, ni dejar la iglesia católica.
    Pero como luego de años, se contactó y convivió con personas que protestaban y sí se salieron de la iglesia católica y de lo que el Estado les imponía, por eso se la adjudica y unifica la reforma protestante a Lutero.
    No está mal que se diga que Lutero fue un propulsor del protestantismo. El tema es que él no quería salirse de la iglesia católica. Siguió siendo católico apostólico romano.
    Saludos y bendiciones.

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    • 6 septiembre, 2017 at 16:15
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      Estimado Omar

      Que Martín Lutero no quería fundar otra iglesia es cierto. Lo que motivó a Lucero para redactar las 95 tesis contra la venta de indulgencias, fue su ardiente deseo de librar a la iglesia al la cual amaba y servía de este gravísimo error. Sustituir el arrepentimiento bíblico como camino al perdón de Dios por un perdón comprado por dinero.

      Era por sostener estas convicciones que fue excomulgado mediante la bula papal, Decet Romanum Pontificem, emitida el 3 de enero de 1521 por el papa León X.

      Al principio Lutero estaba seguro de defender la integridad del papa y de la iglesia. Cuando sin embargo esta iglesia que él pensaba defender se le vino en contra, entendió aun el papa y los padres de la iglesia pueden equivocarse y que sólo la Palabra de Dios tiene la Autoridad y es infalible. En la dieta de Worms quedaron registrados sus palabras:

      A menos que no esté convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes —ya que no confío en el Papa, ni en su Concilio, debido a que ellos han errado continuamente y se han contradicho— me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía. Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia. Que Dios me ayude. Amén

      En la dieta de Worms convocado por el emperador Carlos V e impulsado por el Papa, Lutero y sus escritos son proscritos. El debe ser apresado y enviado a Roma para recibir su castigo como hereje. Sin Embargo el poderoso príncipe elector Federico de Sajonia logra esconder a Martín Lutero en el castillo el Wartburg, donde este comienza a traducir la Biblia.

      En 1526, en la dieta de Espira se suspende parcialmente el edicto de Worms, dando la libertad a los príncipes que simpatizan con Lutero y la reforma de no entregarlo. Con esta concesión Carlos V logró el la aprobación de los príncipes alemanes de su ayuda en la guerra de Hungría contra los turcos. Cuando en otra dieta en Espira se vuelve a implementar el edicto de Worms, los principes que estaban a favor de la reforma “protestaron” y desde entonces se habla de protestantes.

      Que la reforma y el surgente nacionalismo se servían el uno del otro también es cierto, sin embargo la Reforma dio vida a una nueva expresión de la Iglesia de Cristo no por motivos políticos sino porque la iglesia oficial se había apartada del fundamento de las escrituras y no se dejaba reformar. Fue un genuino volver a la sencillez de la fe. Sostener que Martín Lutero haya sido Católico Apostólico Romano, después de que ella misma lo expulsara de su seno, es una lectura muy sesgada de la historia.

      Juan Eisses
      Llamada de Medianoche / Uruguay

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  • 29 agosto, 2017 at 00:08
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    Salta Argentina. ..bendiciones.

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