Creced en la gracia. 2/3

Titulo: “Creced en la gracia”. 2/3

Autor: WimMalgo 
Nº: PE999

La miseria y la necesidad son las que atraen la gracia. Cuando el Señor le ve en miseria y necesidad, entonces Él es conmovido de gracia y misericordia para con usted. Él ayuda a los miserables, venga a Él y hallará gracia.

 


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“Creced en la gracia”.  2/3

Querido amigo, en el libro 2º de Samuel podemos ver cómo el rey David busca insistentemente a una persona de la casa de Saúl, su enemigo mortal, a la cual pueda hacer misericordia por amor de Jonatán.

 

Se llama pues a Siba que significa “plantador de Dios”, y él revela la identidad de Mefi-boset y el lugar donde se encuentra oculto. ¿Pero qué le parece si lo leemos en la Palabra de Dios? Vayamos al 2º libro de Samuel 9:2-5, dice así la Biblia: “Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar”.

 

Veamos estimado amigo qué entendemos por “Plantador de Dios” – él tiene, por así decirlo, proféticamente el deber de plantar a Mefi-boset en el palacio del rey. Es como en el Salmo 92:13: “Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán”. e Mefi-boset, cuando es recogido por los siervos de David, casi se lleva un susto mortal, el pobre hombre. – Pero en el fondo es así: David le deja rienda suelta a su misericordia para con aquellos que quiere bendecir. Para él, como ya oímos, no hay causa ninguna de tener interés en la casa de Saúl. Ella en todo tiempo le ha hecho la guerra, y en lo que concierne al estado actual de esta casa, es solamente su situación lastimosa la que puede atraer los pensamientos del rey. Pero son justamente la miseria y la necesidad las que atraen la gracia.

 

Cuando el Señor te ve en miseria y necesidad, entonces Él es conmovido por gracia y misericordia para contigo. Él ayuda a los miserables, así está escrito en Su Palabra. David pregunta: “¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?” Y aún más: “…a quien haga yo misericordia de Dios?” Siba le hace saber que aún ha quedado un hombre pobre y miserable, paralizado en ambas piernas por haber una vez huido de aquel que solamente pensaba en bendecirlo. El rey lo hace venir; y Mefi-boset viene a su presencia. ¡Por qué sentimientos ha de ser conmovido el corazón de este pobre mutilado! ¡Con qué temor reflexiona sobre el destino que le espera! Es verdad que David le ha dicho a Siba que quiere hacer misericordia a uno de los descendientes de Saúl; ¿pero pensará aún en hacer la misericordia prometida, cuando tenga realmente delante de él a un descendiente de esa familia que sin misericordia lo ha cazado de acá para allá en el país?

 

En este momento, el Mefi-boset mutilado es traído al salón del trono. Según 1 Crónicas 9:40, él se llamaba originalmente Merib-baal:, lo que significa combatiente contra Baal, es decir, un héroe valiente. Pero ahora, cuando es traído al salón del trono de David, se llama Mefi-boset, esto es repartidor de oprobio. ¡Tan bajo puede caer un hombre! Vemos en esto su miseria interior y exterior. – Mefi-boset se postra con temblor delante del rey David y espera su sentencia de muerte. Pero hace la experiencia avasalladora de la gracia que halla dice la palabra de Dios: “Y dijo David: Mefi-boset”. ¡Lo llama por su nombre! Aquí oímos llamar al Señor en Isaías 43:1: “Mas ahora, así dice el SEÑOR tu Creador, oh Jacob, y el que te formó, oh Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú”. Parece que su nombre hasta ahora no se haya mencionado, y Mefi-boset se alivia cuando David lo pronuncia. Ciertamente piensa el infeliz: David pues me conoce; se acuerda de mí. Y Mefi-boset responde, postrado sobre su rostro a los pies del rey: “He aquí tu siervo”. David hace lo que siempre hace el Señor cuando quiere ganar la confianza de un pecador; le dice: “No tengas temor”. Cuando esta pobre alma está postrada los pies de su juez, atemorizada por el juicio venidero, le llegan al oído dulces palabras, y con ellas, la gracia que halla llega a ser una gracia que restaura y que exalta: “No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa”.

 

Estimado amigo, estimada amiga, vamos a pensar más sobre esta Gracia que restaura.

 

David piensa en su pacto con Jonatán; se ha comprometido frente a el por promesas que no se pueden retirar. En 1 Samuel , Jonatán le ha dicho a David: “Y esté Jehová contigo, como estuvo con mi padre. Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová, para que no muera, y no apartarás tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David. Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David. Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo”.

 

David no puede retirar su palabra y no quiere hacerlo. Mefi-boset, ya señalado por la muerte, no tiene nada que temer, pues su juez le dice: “…a la verdad haré contigo misericordia”.

 

Pero, querido amigo, David no se da por satisfecho con esto, le dice aún más: “…te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre.” Le restituye su herencia. – Amigos míos, ¡ésta es la riqueza maravillosa que tenemos! Todo lo que el primer Adán perdió por su desobediencia en el paraíso, el postrer Adán, Jesucristo, lo volvió a heredar por Su obediencia. Por esto, Hebreos 1 Lo llama “el heredero de todo”, y nosotros somos instituidos junto con el heredero – Romanos 8:17: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. Esto es: La Gracia que exalta.

 

Nos encontramos en el próximo programa.

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