Consumismo (parte 1)

Título: Consumismo (parte1)
Autor: Jorge y Gaby Aguerre
Nº: TA51

Consumismo (1)

Por Jorge Aguerre y Gabriela Rodriguez 

Introducción

Un tema muy importante que está afectando a toda la sociedad, es el Consumismo. El consumismo es en estos momentos un tema de Actualidad en las calles, y aunque no lo nombremos, continuamente estamos hablando de las consecuencias. Estamos hablando de lo que lo provoca, estamos hablando siempre de lo que vivimos. Una ola de consumismo nos está invadiendo a todos. Y, tanto las personas que queremos agradar a Dios, como las personas que no tienen tan claro este concepto en sus vidas, nos vemos todos muy involucrados. Por eso es tan importante ver este tema a la luz de la Biblia, que es la palabra de Dios, y ver, qué es lo que el Señor quiere que hagamos, que aprendamos, qué actitud tomar frente a esto que estamos viviendo todos los días.

Definición

Para ir entrando en el tema, podríamos empezar definiendo lo que es el consumismo. El consumismo es comprar cosas que no necesitamos en demasía, cosas que van a perder su valor en el tiempo. Comprar cosas con un valor específico pero que en el día de mañana no valen nada. Eso es consumismo. Comprar cosas que en el día de mañana no van a valer nada, o que no tienen retorno. Tenemos que ver la diferencia entre lo que es consumir, lo que es invertir y lo que es ahorrar. Son tres conceptos bien diferentes que todos los manejamos pero vamos a definirlos bien claramente. Cuando consumo no tengo un retorno, o sea que hay un gasto y por lo general es por algo perecedero. En el ahorro, pongo algo de mis ingresos aparte, sin darle un uso inmediato. Lo estoy apartando sin un fin para usarlo y sin un fin para gastarlo. Y cuando invierto, estoy poniendo dinero, pero voy a tener un retorno futuro, un beneficio en el cual hay asociado un riesgo, depende en lo que vaya a invertir. Se deben ver siempre las diferencias. Consumo: gasto pero no tengo un retorno; Ahorro: aparto, no gasto; Invierto, gasto pero con la mira de que en el futuro voy a tener un retorno, un beneficio del mismo.

Ejemplo práctico

Por ejemplo: Consumismo vs. Inversión. Inversión en lo práctico podría ser comprar una casa, en cuotas o no. Porque al dinero que pagamos por la casa no lo vamos a perder. Lo que mañana podría pasar es que tengamos que vender la casa, y recuperamos el dinero que pagamos. El consumismo puede ser, gastar un poco en el taxi que tal vez no era tan necesario, el comer afuera cuando podríamos haberlo hecho en casa y consumir de a poco cosas perecederas que nos van haciendo gastar pero que no tienen un retorno.

Causas que impulsan al consumismo

Meditando en el sentido práctico de estos conceptos, pienso en cómo la sociedad nos lleva cada vez más a consumir y quizás no tanto a ahorrar o a invertir, pero sí a consumir. Y es a través de distintos elementos que nos presiona. Entraremos en lo que son las causas y el concepto que se maneja en la sociedad hoy en día expresado en la frase: “Según lo que tienes, es lo que vales”. Mucha gente hace grandes sacrificios para tener determinadas cosas, para tener un status, para sentirse mejor. Para que las demás personas los valoren más. Este, de ninguna manera, es el concepto bíblico. No es lo que Dios quiere. La sociedad tiene como un símbolo de poder. ” Si tengo un auto 0 k me van a mirar de otra forma.”, van a pensar que soy una mejor persona; lo cual no es cierto, lo cual desvirtúa el verdadero concepto que Dios tiene de nosotros; también nos hace equivocarnos en el valor que nos damos a nosotros mismos. Es importante saber que Dios nos quiere por lo que nosotros somos. Valemos por el amor de Dios hacia nosotros, por la obra de Cristo en la cruz.

El tema de cómo gastar el dinero, cómo invertirlo y cómo consumir, es vital. Hace poco hice un viaje a Trinidad, acá en Uruguay, y hablamos con un amigo del tema de la compra de autos. Yo cuando voy a comprar un auto, ¿qué es lo que miro? Que me lleve a mi trabajo, que me traiga. Me fijo en el consumo que va a tener ese auto, en las prestaciones que me va a dar, si me va a servir o si no me va a servir. ¿O miro la marca o el status que me va a dar? Esto no es lo que yo necesito en realidad, sino sólo algo que va a aumentar mi orgullo. Es ahí donde entramos en el consumismo. Cuando esta sociedad apela a nosotros, a nuestro orgullo. Entramos al consumismo por medio de la tentación. Los vendedores por medio de la publicidad, en las calle, en las promociones, nos están intentando seducir, nos tratan de sacar ese dinero que necesitan. Nos convencen de que nosotros necesitamos lo que ellos nos están ofreciendo.

¿Qué es lo que quieres?

</La pregunta es: ¿Quieres ser una persona talmente importante en el mundo? Si quieres eso tienes que tener determinadas cosas, o un determinado tipo de ropa, o un estudio determinado. La lista puede ser bastante extensa. No es eso lo que Dios quiere de nosotros. Esta es la presión que tenemos día a día en nuestros trabajos, en nuestros estudios, alrededor de nuestras casas; pero no es lo que Dios quiere que pensemos. Dios nos valora por el amor que Él nos tiene. Él es nuestro creador, es nuestro Señor. Quiere que vivamos a imagen y semejanza de él, sabiendo que las riquezas verdaderas están en el cielo y no en la tierra donde los ladrones las pueden robar, donde se desgastan. El quiere que nosotros pensemos en tesoros celestiales. Y es así que debemos pensar en qué es lo que Dios pide de nosotros. ¿Cómo enfrentamos esta ola de consumismo que, como mencionábamos antes, nos afecta día a día? Estoy pensando en esta pregunta que nos tenemos que hacer todos los hijos de Dios. Y en Filipenses 4 del 11 al 13, Pablo nos dice: "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia. En todo y por todo estoy enseñado; así para estar saciado, como para tener hambre; así como para tener abundancia, como para tener necesidad. Todo lo puedo en cristo que me fortalece." Tenemos que estar contentos, tenemos que ser agradecidos a Dios por todas las cosas que él nos da. Aún cuando no sea lo que la sociedad nos quiera vender. Pero sí aprender desde la visión de Dios.

Ejemplos bíblicos

Mencionemos algunos principios, para ver la vida desde la visión de Dios. En la Biblia tenemos muchos ejemplos de cómo algunos hombres manejaron el dinero. Tenemos el ejemplo de José que estuvo en Egipto, que era el país más fuerte de ese momento. El demostró las bondades del ahorro. En aquel momento ninguna persona ahorraba. José sabía que iban a venir 7 años de miseria y 7 años de receso. Y así fue. En cambio cuando las personas ahorran, aunque sea difícil en el momento, luego cuando vienen las situaciones difíciles las pueden enfrentar. Tenemos otros ejemplos bíblicos que no son tan felices como el de José. Por ejemplo el de Nabal. El era un persona que tenía mucho dinero, y vivía junto a Abigail, su esposa, que era muy inteligente y muy linda. Él se dedicaba a usar su dinero para sus necesidades de comida, orgullo y ostentación. El no estaba usando ese dinero con fines que Dios aprobaba, sino con fines carnales. Cuando quiso acordar, su riqueza, su poder, y todo lo que él tenía se hizo codicioso a los ojos de David. Y, además, con su actitud áspera él también provocó la ira de David. Y sus riquezas, casi le provocan la muerte. Para concluir, un consejo práctico, para que lo tengamos en cuenta en cada momento en el que vamos a consumir. Hagámonos esta pregunta: “¿Es necesario esto que voy a comprar? ¿En verdad lo necesito?

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