Conozca sus Dones – Sea Siervo de Todos (3ª parte)

Conozca sus Dones – Sea Siervo de Todos 
 (3ª parte)

Autor: William MacDonald

  La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.


DESCARGARLO AQUÍ
PE1972 – Estudio Bíblico
Conozca sus Dones – Sea Siervo de Todos (3ª parte)



¿Cómo están amigos? En cuanto al desafío del evangelismo personal, los puntos ya mencionados son los siguientes: 1) No podemos asumir que el concepto que la gente tiene hoy de Dios sea el apropiado. 2) El hombre desobedeció a Dios y se reveló voluntariamente. Y 3) En el Antiguo Testamento podemos ver que Jesucristo vino para cumplir tres roles: ser profeta, sacerdote y rey.

El cuarto y último punto es: Ya que la única esperanza del hombre es ser salvo por la obra consumada de Cristo, ¿cómo puede un hombre llegar a conocer a Cristo como Salvador? Debemos inducir al no creyente a reconocer en su mente y en su corazón que es culpable delante de Dios y que merece Su juicio. Debe reconocer su rebelión contra Dios, y arrepentirse, confiando en la obra redentora de Cristo. Debe darse cuenta que no puede hacer nada para ser aceptable delante de Dios por sus propios medios. Entonces, le invitamos a poner su confianza en Cristo y a descansar en Él como Salvador (en cuanto a esto podemos leer Jn. 1:12; 3:16; y Ef. 2:8 y 9).

Veamos ahora: ALGUNOS PUNTOS CLAVES PARA RECORDARUse su Biblia: Haga que la persona lea un texto bíblico y que luego le explique lo que entendió, y lo que significa para ella. Muchas veces éste es el punto clave en la presentación del evangelio. Previene las desviaciones y los confronta con la autoridad final de Dios.

Memorice la Escritura: Memorice versículos y sus referencias para que pueda darle la porción apropiada de la Palabra de Dios a la persona.

Ore: Nuestro mensaje puede parecer tonto para el que no es cristiano, pero si realmente creemos que sólo el Espíritu Santo puede hacer que respondan, oraremos – antes, durante y después de presentarle a Cristo a la persona.

Comunique: Comunique con claridad conceptos absolutamente bíblicos, de modo tal que la persona no los interprete según su propio parecer. Tenga la precaución de aclarar que usted está hablando de la verdad absoluta, no solamente de su opinión. Su mensaje debe ser fiel a la Palabra de Dios, tanto en contenido como en énfasis. Pero anímese: Dios no le encomendó el evangelismo a reproductores de audio para asegurarse de tener el “mensaje perfecto.” Cometerá errores, como todos. Pero si busca ser fiel a Dios y Su mensaje, Él le enseñará sobre la marcha.

Otra cosa que debemos hacer es: TRABAJAR DURO Y PERSEVERAR“No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” (nos dice Gá. 6:9). Muchos cristianos se dan por vencidos demasiado rápido en el trabajo evangelístico. Salen algunas veces y golpean varias puertas durante un fin de semana, y cuando apenas logran unos pocos contactos, se dicen a sí mismos: “Esto no es para mí. Simplemente no fui hecho para esto.” Nadie fue hecho para esto; ¡es trabajo duro! Satanás peleará contra eso todo el tiempo. Persevere, siga orando, esparza semillas, y Dios le dará el crecimiento.

También tenemos que TENER AUTORIDAD De Jesús decían que:“les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”(así leemos en Mc. 1:22). Un testigo debe tener autoridad, sin mostrarse arrogante. Algunos cristianos testifican de forma casi apologética. Generalmente este acercamiento no provee muchos resultados. Los que no son salvos no tendrán confianza en un mensaje ofrecido de manera indecisa e insegura. Necesitan un“Así dice el Señor.”

Otra cosa que tenemos que tener en cuenta es: DEJAR LA PUERTA ABIERTA

Si la persona a quien se le está testificando no es receptiva, no la presione. Si la persona hace aportes astutos, nunca le devuelva un comentario grosero. Esto podría dañar todo el progreso que ha tenido hasta ese momento, o limitar las oportunidades que otros podrían tener en el futuro. Nunca discuta:“el siervo del Señor no debe ser amigo de contiendas”(nos dice 2 Ti. 2:24). Quizá pueda ganar una discusión, pero perderá un alma para Cristo. Si mientras testifica, la situación empieza a hacer ebullición, ¡deténgase! Pida disculpas. Permita que la persona sepa que usted no quiere discutir y que está apenado por cualquier cosa ofensiva que pudo haber dicho o hecho. Si el evangelio resulta ofensivo, que así sea. Pero si yo soy ofensivo, eso es algo que debe corregirse.

Tampoco debemos: USAR TÉRMINOS TEOLÓGICOS DIFÍCILES Un testigo debe aprender a pensar cómo piensa el que no es salvo. Póngase en sus zapatos. Muchos han escuchado el término “nacido de nuevo” pero no saben lo que significa. Hablar de “propiciación” y “justificación” sólo va a confundir las cosas. Ellos entenderán términos como “pecado,” “perdón,” “cielo,” “infierno” y “juicio.” Hágaselos simple.

También debemos: APRENDER A INVITAR La verdad no sólo informa sino que transforma. Mucha gente tomará una oferta cuando se le ofrezca. Aprenda a dar a la gente la oportunidad de responder. No manipule o fuerce sus decisiones, pero sí deles la oportunidad de decirle sí a Dios. Usted no conoce su corazón. Una persona puede estar rebosando internamente por la convicción, sin ningún indicio o emoción externa. Después de haberle expuesto el evangelio y respondido objeciones y preguntas, simplemente puede decir: “¿Le gustaría recibir a Cristo esta noche?” El patrón bíblico nos indica llamar a hombres y mujeres a responder después de presentar el evangelio. Pablo dijo:“Os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo”(así leemos en Hechos 14:15). Y en Hech. 3:19, Pedro dijo:“Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados”.

Otro asunto es que debemos: EVITAR LOS DESVÍOS No se vaya por la tangente. Si Satanás no puede vencerlo, intentará desviarlo. Si una persona hace una pregunta que pueda conducir a una desviación, sugiera terminar primero de presentar el plan de salvación y dígale que después responderá su pregunta. No entre en una discusión acerca de la doctrina de otras iglesias, o los errores de prominentes predicadores televisivos, traducciones de la Biblia, etc. Lo principal es que lo principal sea realmente lo principal, al momento de presentar el evangelio.

Debemos, también: PRESENTAR EL TEMA DEL PECADO Debemos traer el tema del pecado a sus vidas de manera clara y resuelta (tal como está escrito en Ro. 6:23). Tenemos que presentar el amor, la gracia, y la misericordia de Dios, pero también debemos hablar del juicio y las consecuencias del pecado. Así es el método bíblico. Observe la predicación de Pedro, de Hechos 3:14 y 15:“Pero vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diera un homicida, y matasteis al Autor de la vida”.

DEMOS NUESTRO TESTIMONIO PERSONAL Aprenda cómo dar una reseña breve y clara de cómo usted fue salvo. Enfatice su necesidad de salvación a causa del pecado, y el cambio que tuvo su vida después. Quizá quiera empezar la conversación diciendo: “¿Puedo contarle la experiencia más impresionante que me ha sucedido?” Luego de su breve reseña, puede decir: “Me pareció algo tan maravilloso saber que todos mis pecados fueron perdonados y que voy a ir al cielo, que tuve que contarle a otros acerca de ello.” Más adelante podría agregar, “¿Está seguro de que usted irá al cielo?”

USEMOS LA PALABRA DE DIOS En respuesta a las tentaciones de Satanás en el desierto, Cristo usó las Escrituras. En la predicación de los apóstoles en el libro de los Hechos, se utilizó el Antiguo Testamento. Jeremías dijo:“¿No es mi palabra como un fuego, dice Jehová, y como un martillo que quebranta la piedra?”(así leemos en Jer. 23:29).

Muchos han usado métodos establecidos para presentar la salvación de Dios con gran éxito. Uno de los más conocidos es llamado “El Camino de Romanos”– que incluye los pasajes de Romanos 3:10; 3:23; 5:8; 6:23; y 10:9. Muchos usan este lineamiento, agregando algunas variaciones. Está bien tener una guía para mantenerse orientado; luego, se pueden agregar otros versículos para ajustarse según la necesidad individual.

Y, finalmente: Un error terrible es mostrarse acusador: “Usted necesita saber que es un pecador.” Ellos estarán a la defensiva en lugar de ser receptivos. En lugar de eso, haga que lean Ro. 3:10:“No hay justo, ni aun uno”; y Ro. 3:23:“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Luego diga, “Todos hemos pecado, ¿no es cierto?” Seguro que la reacción será muy diferente.

Dios nos dé mucha sabiduría y gracia cuando tengamos que enfrentar el desafío del evangelismo personal. ¡Hasta la próxima!

 

Conozca sus Dones – Sea Siervo de Todos (2ª parte)
El altar del holocausto y el Cordero de Dios (1ª parte)

Déjanos un mensaje!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>