Conozca su Biblia (4ª Parte)

Conozca su Biblia 
(4ª parte)

Autor: William MacDonald

 La palabra discípulo ha sido por demásutilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. Elautor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado quepresentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos delos apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.


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PE1898 – Estudio Bíblico  –  Conozca su Biblia (4ª Parte)



Queridos amigos oyentes: Hay muchaspalabras duras que Jesús pronunció en el Nuevo Testamento. Cuando encontramosalgunas de esas palabras nos sentiremos tentados a saltearlas, utilizandodiferentes argumentos, de los cuales ya hemos visto algunos.: cultural,tradición, excepción, prudencia, o hiper-dispensacionalismo. Continuamos ahora,y vemos que:

También está el “argumento amistoso”. E. J.Carnell escribió un libro llamadoEl Caso de la Ortodoxia.Este libro, en realidad, fue un ataque frontal contra el cristianismofundamental. Uno nunca sospecharía eso a partir del título. Carnell escribió:“Es posible que Adán haya recibido su cuerpo de un simio que evolucionópreviamente, de manera que el Génesis no sería tan histórico ni tancientífico”. El libro argumenta en contra del fundamentalismo y de lainfalibilidad de la Escritura.

Cuando John Whitcomb, quien era en aquelentonces el presidente del Grace Seminary en Indiana, criticó el libro de Carnellfrente a George Elden Ladd, éste le contestó: “Bueno, tú no lo conocespersonalmente como yo. Él es un hombre lleno de gracia, un hombre piadoso”. Mepregunto: “¿qué tiene que ver eso? Él está argumentando en contra de la inspiraciónde las Escrituras. Muchos de los modernistas más militantes y de los liberalesson personas que tienen gracia. Tienen la reputación de ser de esa forma. Pero,eso no cambia los hechos en absoluto”.

Cuando suceden algunas cosas en nuestrafamilia y algún miembro debe ser disciplinado por la iglesia local, esasombroso cómo las personas pueden tergiversar las Escrituras para excusar alculpable. La sangre sigue siendo más densa que el agua. Podemos tomar algunosversículos de la Escritura y tergiversarlos, si es que nos molestan ya queafectan a alguien de nuestra familia, pero la Palabra de Dios se aplica atodos, y no sólo a aquellos que están fuera de nuestro círculo familiar.

Además, existe una “ciencia” o un “argumentoerudito”. Un joven me dijo hace no mucho tiempo: “Me resulta difícil amalgamarla Biblia con la ciencia”. Él estaba diciendo que la ciencia estaba en locorrecto y que la Biblia debía amoldarse. ¿Por qué decía esto? Algunas veces sedebe al deseo de ser considerado intelectual o ser considerado un eruditorespetable. Esto puede llegar a ser fatal cuando se trata de manosear laPalabra de Dios.

También tenemos el argumento de que “Dioses demasiado bueno”.“Dios es demasiado bueno como para tener uninfierno eterno”. Esto es algo común en los círculos evangélicos hoy día, la negacióndel castigo eterno de los malvados. La Palabra de Dios dice, en Ap. 14:11:“…y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos”. Y enMarcos 9:44, dice:“… donde el gusano de ellos no muere, y el fuegonunca se apaga”.

A pesar de eso, los hombres dicen que Dioses demasiado bueno para mantener un infierno eterno. Se olvidan que Dios nuncalo construyó para los hombres. Se olvidan que Dios se humanó y murió parasalvar a la humanidad del infierno. No se dan cuenta que Dios busca la másmínima excusa para salvar a los hombres y llevarlos a Su hogar en el cielo. Sitan sólo nos arrepintiéramos y recibiéramos al Señor Jesucristo como Salvador,nunca iríamos al infierno.

No solamente debemos comprometernos con elestudio de la Palabra de Dios, deberíamos comprometernos con la memorización dela misma.En el Salmo 119:9 y 11, dice: 

Con qué limpiará el joven su camino?

Con guardar tu palabra…

En mi corazón he guardado tus dichos,

 para no pecar contra ti”.

Memorizamos los versículos, o pasajes delas Escrituras, para que el Espíritu Santo tenga algo que decirnos en losgrandes momentos de la vida. La espada del Espíritu es la Palabra de Dios. Conesto, la Palabra de Dios se refiere al versículo apropiado para una ocasiónparticular. Pero, el Espíritu no puede hacerlo si no tenemos la Palabra almacenadaen nuestro corazón.

También debemos comprometernos a meditar enla Palabra de Dios. Me temo que la meditación es un arte perdido. Estamosdemasiado ocupados. Pero “Dios nunca nos pide que trabajemos tanto, que notengamos tiempo para sentarnos a Sus pies. La actitud paciente de meditar, amenudo nos lleva a un servicio más completo”.

Puede que usted pregunte: “¿Cómo hacer parameditar?” Tome un versículo de la Escritura, y así como una vaca mastica su alimento,usted también debe hacerlo. He aquí un ejemplo. Tengo un texto en la pared, enfrente de mi cama, con las siguientes palabras:“… el Cordero que fueinmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza,la honra, la gloria y la alabanza”(Apoc. 5:12). Este versículo mesorprende. ¿Cómo es que el Señor Jesús puede recibir más de lo que ya es?“El Cordero que fueinmolado es digno de tomar el poder…”Él ya tiene todo el poder.¿Cómo puede recibir más? Y entonces dice:“las riquezas”. Élposee todas las cosas. No veo cómo puede tener más riquezas de las que yatiene. Y luego:“la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y laalabanza…”Entonces, me impactó entender lo siguiente. Él puederecibir mi poder (talentos). Puede recibir mis riquezas (mis tesoros terrenales).Puede recibir mi sabiduría (lo más refinado de mis habilidades intelectuales).Puede recibir lo mejor de mi fuerza física, lo mejor de mi alabanza yadoración. En resumen, puede recibir todo lo que yo soy y tengo. Él es digno demi todo. Puedo venir y depositar todo a sus benditos pies. Ahora el versículoha tomado un nuevo significado. No digo que esa sea la interpretación correcta,pero eso es lo que me dice al estar recostado allí, meditando en el mismo.Comprometámonos a meditar en la Palabra de Dios.

Comprométase, también, a obedecer laPalabra de Dios. Ya hablé sobre Larry Smith, mi amigo en Alemania, quien teníaun gran deseo por obedecer la Palabra de Dios. La obediencia es el órgano delconocimiento espiritual.

Reflexione sobre esto. La obediencia es elórgano del conocimiento espiritual.

¿Usted quiere conocer más sobre la Biblia?Obedezca lo que ya conoce. Dios le dará más. Es así como funciona. Es interesantepensar que usted puede alcanzar un cierto nivel, y entonces encontrará unapared. Verá algo que no querrá obedecer, y entonces alcanzará una meseta, o empezaráa descender. “Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo quetiene se le quitará” (dice Mr. 4:25). Comprometámonos a obedecer la Palabra deDios.

Isaías 66:2, dice: “… pero miraré a aquelque es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”.  Y en Jn. 8:31 y 32, el Señor Jesús dijo: “Sivosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; yconoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Comprometámonos a enseñar y predicar laPalabra. 2 Tim. 4:2 nos exhorta: “Que instes a tiempo y fuera de tiempo;redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. No dice que debemospredicar la sicología. No dice que prediquemos la filosofía. No dice queprediquemos la autoestima. No dice que prediquemos la salud ni la prosperidad.Dice “Predica la Palabra”.

Es la Palabra de Dios la que tiene poder.Un versículo individual de la Escritura vale más que mil argumentos. Permitaque ese mensaje resuene en su corazón. Predique la Palabra. Nunca existirá unmomento en la historia de la tierra en el cual el método de Dios no seapredicar la Palabra de Dios.

Debemos comprometernos a examinar todas lascosas según la Palabra de Dios. Recibí recientemente una carta de un joven enla cual preguntaba: “¿Cuál es su autoridad escritural para decir esto?” Yodije: “Alabado sea Dios por este joven”. He aquí un Bereano (Hch. 17:11). Élquería saber la autoridad escritural para decir algo. Necesitamos más personasasí. “¡A la ley y el testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque noles ha amanecido” (nos dice Isaías 8:20). Le escribí felicitándolo por esaactitud. El mayor test es: “¿Qué dice la Biblia?” Muchos de nosotros crecimoscon esta pregunta: “¿Qué dice la Palabra? Ponga todo a prueba según la Palabrade Dios”.

Si la Biblia no es la Palabra de Dios, entoncesno tenemos nada. Podemos empacar nuestras cosas e irnos a nuestra casa. Pero laBiblia es la Palabra de Dios. La Biblia es la Palabra de Dios para nosotros, enla cual Él nos dice todo lo que necesitamos para la vida y la piedad. Si laBiblia no es la Palabra de Dios, Cristo no resucitó y el evangelio es incierto.Pero, la Biblia es la Palabra de Dios.

Cuando coronan a un monarca británico, sele entrega la Biblia con las siguientes palabras:Le presentamos este libro, la posesión másvaliosa que el mundo pueda tener. Aquí hay sabiduría. Aquí está la ley real.Estos son los oráculos vivos de Dios.

Yo quisiera decirle: “Le presento estelibro. La posesión más preciosa que este mundo pueda brindar. Aquí haysabiduría. Aquí está la ley real. Estos son los oráculos vivos de Dios”.

Exhorto a todo aquel que lea este libro aque se comprometa con la Palabra de Dios. Tenga convicciones sobre la Palabrade Dios. Y en días de descreimiento y negación, permanezca firme en la Palabrade Dios.

 

Conozca su Biblia (3ª Parte)
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