¿Cómo vamos al encuentro del esposo? 3/3

Titulo: “¿Cómovamos al encuentro del esposo?” 3/3

Autor: Herman Hartwich 
Nº: PE1043

¿De qué manera va usted al encuentro del Señor, como virgen sensata preparada, o como aquella insensata que no está preparada? ¿El Señor reconocerá en usted un discípulo o una discípula verdadera, porque ama de todo corazón a Dios y su palabra, y a su prójimo como a usted mismo? ¿O por falta de una relación verdadera con el Señor Jesucristo tendrá que decirle: “¡No te conozco!”?

 


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“¿Cómo vamos al encuentro del esposo?” 3/3

Hola amigo! Es un placer el poder compartir con usted las últimas 2 verdades de cómo debemos esperar al esposo celestial.

En primer lugar, debemos hacerlocomo humildes

En cuanto a Rut leemos: “…entonces ella vino calladamente, y le descubrió los pies y se acostó“. Ella no se acercó a Booz con la postura: Tú eres quien tiene la obligación de redimirme y de ayudarme. No, ella se acostó humildemente a sus pies – una imagen de sujeción, de dependencia. Cuando Booz preguntó quién era, ella respondió: “Yo soy Rut tu sierva“.

Se relata de María, la hermana de Marta, que: “…sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra“. En Deuteronomio 33:3 se anuncia proféticamente: “Aun amó a su pueblo; todos los consagrados a él estaban en su mano; por tanto, ellos siguieron en tus pasos, recibiendo dirección de ti“. La disposición de aprender tiene mucho que ver con la humildad. En 2 Timoteo 3:2 se habla de personas altaneras. Ellos creen saber y hacer todo, son los mejores. Pero: Antes del quebrantamiento es la soberbia.

En Rut 3:1, oímos a la suegra Noemí decirle a Rut: “Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien?” En Mateo el Señor Jesús nos muestra la manera en la cual podemos hallar paz: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas“.

La persona que siguiendo el ejemplo de Jesús vive manso y humilde, sabe que todo es por gracia y se lo agradece a Dios el Padre en el nombre del Señor Jesús. Nada toma por obvio, ni tampoco es desagradecido si hay algo que no resulta como esperaba. Sin embargo, los así denominados “cristianos de los tiempos finales” son calificados como “ingratos”.

¿Cómo vamos nosotros al encuentro del Esposo: En dependencia de él, en humildad ante él – o vanagloriosos y altaneros?

Como anhelando

El hecho de que Rut se acercara a Booz demuestra su anhelo. Booz supo atesorarlo: “has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos” . Rut se sentía protegida al lado de Booz.

Los salmistas también conocían ese único y gran anhelo: “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela” o también, “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?”

¿Siente usted también ese anhelo de ver al Señor Jesús quien, como sustituto, murió por sus pecados en la cruz y resucitó al tercer día? ¿Se mantiene vigilante, aguardando su regreso? ¿Anhela profundamente, como corresponde a la esposa (Iglesia), el regreso de su Esposo celestial: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven”?

¿Hacia dónde se dirige su anhelo? ¿Acaso anda anhelando y buscando a “los jóvenes“, o bien al mundo y lo que este ofrece? ¿No sabe que la “amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Aquel que quiera “ser amigo del mundo” no tiene que sorprenderse si no anhela a su Salvador. Pero, una cosa es segura: El Señor Jesús anhela a su esposa, a la cual ha comprado al caro precio de su sangre . Escrito está: “El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente” (Santiago 4:5). En Cantares la esposa dice: “Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas“. Pero, ¿sentimos nosotros ese mismo anhelo por él, o nuestro corazón está dividido entre el mundo y el Señor Jesucristo?

Booz le preguntó a Rut: “¿Quién eres?”. Y nosotros, usted y yo, con sinceridad debemos responder las siguientes preguntas: ¿No será que aún estoy lleno de mi mismo? ¿Vivo en santidad? ¿Me arrepiento de los tropiezos, aún limpio cada mancha con la sangre del Cordero? ¿Mi olor es desagradable? ¿Aún visto harapos viejos? ¿Soy desobediente a la palabra de Dios? ¿Vivo en soberbia, como la iglesia en Laodicea? ¿Tengo que admitir que, en realidad, es muy poco el anhelo que siento hacia la persona de Jesús?

A la pregunta: “¿Quién eres?” deberá contestar sinceramente, estimado amigo, de lo contrario Proverbios 30:12-13 describe el tipo de persona que usted es: “Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son altivos Y cuyos párpados están levantados en alto” (Proverbios 30:12-13).

Aparentar algo que en realidad uno no es, es como paja, en cambio ser auténtico es como grano.

Cuando Jacob fue interrogado: “¿Cuál es tu nombre?” contestó: “Jacob“. Según la raíz “aqab” Jacob significa engañar, embaucar. Una vez que lo reconoció, experimentó un tremendo cambio, de manera que testificó: “…fue librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol ...”.

Ante la realidad que Jesús pronto regresará, le animo: ¡Despierte completamente! Todo llega a la luz y, entonces, será separada la paja del trigo. ¿De qué manera va usted al encuentro del Señor, como virgen sensata preparada, o como aquella insensata que no está preparada? ¿El Señor reconocerá en usted un discípulo o una discípula verdadera, porque ama de todo corazón a Dios y su palabra, y a su prójimo como a usted mismo? ¿O por falta de una relación verdadera con el Señor Jesucristo tendrá que decirle: “¡No te conozco!”?

Más que nunca debemos atesorar las palabras de Jesús: “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis“. “Velad, pues, (límpiate, o bien purifícate, y únjete)porque no sabéis el día ni la hora” 13). “…sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese…”

Cuando el Señor vuelva repentinamente para el arrebatamiento, éste debería ser un acontecimiento de sumo gozo para nosotros. Por eso, se nos dice: “…hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados“.

Que Dios le bendiga.

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