Cambio de la Ubicación de la Casa de Dios (1ª parte)

Cambio de la Ubicación de la Casa de Dios

(1ª parte)

Autor: Wim Malgo

En Ex. 33:7, leemos: “Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión”. El propósito original de Dios de vivir en medio de Su pueblo fue cambiado. Veremos en este mensaje que esto tenía un significado profético de juicio, pues el conflicto entre la misericordia de Dios por un lado, y Su justicia y santidad por el otro, todavía no se había resuelto. Todavía no estaba decidido si el pueblo iba a ser perdonado o juzgado por su terrible apostasía e idolatría. .



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PE1748 – Estudio Bíblico
Cambio de la Ubicación de la Casa de Dios (1ª parte)



Amigos, ¿cómo están? Vamos a leer para comenzar, los versículos 7 al 11 de Exodo 33: “Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión.

Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento. Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo”.

Originariamente, esto no había sido previsto así. El propósito original de Dios de vivir en medio de Su pueblo, tuvo que ser cambiado. Ahora la columna de nube no se encontraba más en medio del pueblo, sino a la entrada de una tienda que Moisés había levantado fuera del campamento. Esto tuvo una consecuencia inmediata, y a la vez también un significado profético de juicio, pues el conflicto entre la misericordia de Dios por un lado y Su justicia y santidad por el otro, todavía no se había resuelto. Todavía no estaba decidido si el pueblo iba a ser perdonado o juzgado por su terrible apostasía e idolatría. Oímos en el capítulo anterior el requerimiento del necesario distanciamiento de Dios, de asumir la consecuencia y atenerse al luto ya iniciado, eso significaba el quitarse sus atavíos. Y habíamos visto la explicación de la relación de esos atavíos con la idolatría, los amuletos y la hechicería, e hicimos referencia a Gn. 35:2 al 4, cuando Jacob, en su camino de regreso a la patria, exhorta a su casa a deshacerse de sus ídolos.


Aquí, en Éx. 33, se profundiza esa exhortaciónde llevar luto, agregando el llamado a deshacerse de toda deificación. Y lo maravilloso, es que Dios añade a esa dolorosa exhortación una clemente promesa, ciertamente, como hemos visto, en forma general y, a la vez, íntimamente ansiosa. Él dijo al pueblo: “… Para que yo sepa lo que te he de hacer.” Aquí podemos echar una mirada al milenario conflicto de Dios: con tanto gusto quiere demostrar misericordia, pero el pecado de Su pueblo le prohíbe a Su justicia y santidad hacer eso. Sin embargo, Dios es un Dios de amor, y, por lo tanto, no quiere destruir a Su pueblo. Ese conflicto se hace manifiesto en forma impresionante en Oseas 11:8. Cuando el pueblo permanentemente pecaba y pecaba, Dios le dice: “¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? (Adma y Zeboim eran ciudades que perecieron junto con Sodoma y Gomorra.)

Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión”. ¡Este conflicto divino fue resuelto plena y maravillosamente por Jesús en el Gólgota! Porque como dice 2 Corintios 5:19: “… Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados…” A través del Gólgota, Dios nos demostró Su maravilloso amor, habiendo Su amado Hijo Jesucristo cumplido completamente con la santidad y la justicia de Dios. Allí en la cruz, Dios lo hizo pecado en nuestro lugar, y Él, como vicario, quitó todos los pecados de todas las personas de todos los tiempos, incluso los nuestros. Cuando el rostro de Jesús empalideció y Sus ojos se vidriaron, Él exclamó: “Consumado es” (así lo leemos en Jn. 19:30), entonces, el velo del templo se rasgó de arriba abajo. Esto significa que el camino del corazón de Dios a nuestro corazón fue abierto; y Él nuevamente pudo manifestar Su amor hacia nosotros. Pero, ¡ay! de aquél que evita el Gólgota! Pues, a tal persona, le alcanzará la santidad y la justicia de Dios.

Mas, regresando a las tiendas del pueblo en el interior del campamento, y al tabernáculo de reunión afuera del mismo, donde el Señor hablaba con Moisés como un hombre con su compañero, observamos que: La infatigable repetición de una determinada palabra pone al descubierto el nervio central del acontecimiento. Distintas declinaciones de una misma expresión, iluminan el avance del pensamiento. La confrontación de expresiones, similares o contradictorias, describe la tensión del suceso. Con eso se representa el carácter melancólico y solemne del relato. La línea principal está indicada por la palabra “tabernáculo o tienda”, que aparece casi en cada frase y se repite once veces en Ex. 33:7 al 11:

“Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento. Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. Y hablaba Jehová Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo”.

En la primera sección, tenemos tres veces la confrontación del tabernáculo de reunión y su emplazamiento afuera del campamento. En la segunda sección, encontramos siete veces la confrontación de las tiendas, esto es, de las puertas, alternativamente del tabernáculo y de las tiendas de la comunidad. En la tercera y última sección, encontramos la expresión“hablar”,con las características de intimidad y cercanía:“cara a cara”o:“como cualquiera habla a su compañero”.

La expresión “tabernáculo” (o tienda), señala que es algo provisorio. No era algo permanente, sino que es así como cuando acampamos: siempre es sólo por un corto tiempo. Antes que una persona se arrepienta, antes que un creyente se deje avivar, sucede lo mismo: todo aún está en suspenso. Ser partícipe de la gracia o del juicio, dependerá de cuán genuino sea su arrepentimiento.


Relación vs Religión
Cambio de la Ubicación de la Casa de Dios (2ª parte)

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