Aprendiendo a Perdonar

Aprendiendo a Perdonar

En este programa Analía nos cuenta su experiencia de vida de como ella pudo perdonar a quienes en un robo, mataron a su mamá.


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EA429 – Entre Amigas – Aprendiendo a Perdonar



Receta: Tomates Rellenos de Maíz y Queso Fresco


Entrevista con Analía

Sandra: Bien amigas, en este tiempo de entrevista continuamos en Perú, nosotros estamos participando de un proyecto pero aprovechamos para conversar con los diferentes integrantes de esta actividad. Y en este caso es una uruguaya, se llama Analía, es profesora, – pero ahora nos va contar bien a que se dedica – y está compartiendo este tiempo con nosotros. ¿qué te ha parecido el tiempo aqui Analía?

Analía: Este tiempo acá en Pisco ha tocado mucho nuestro corazón, ver cómo se encuentra el pueblo peruano con tanta carencia, con tanta necesidad de vivienda. Están durmiendo en carpas, o en chozas hechas de cañas donde están pasando muchas necesidades. Pero más que nada están pasando una necesidad espiritual, donde no tienen esperanza, un pueblo que está triste y dolido por lo que pasó el año pasado. La cual es la razón por la que hoy están viviendo o están padeciendo ese duelo que lleva a que estén sin esperanzas, sin ganas de ver que hay una nueva vida, que podemos retomar para salir, seguir viviendo.

Sandra: Un terremoto. Hacemos referencia al terremoto tan importante que ocurrió en el año 2007, creo que con un grado 7 en la escala de Richter, o algo así, pero fue bien importante.

Analía: Y eso llevó a que muchas personas perdieran familiares o amigos, es decir, hubieron muchas pérdidas físicas, y hoy por hoy las pérdidas materiales no las ven tan grande como las pérdidas físicas. Le han dado más importancia a tener vida, pero no saben hasta cuándo podrán vivir tranquilos sin pensar en un nuevo terremoto, en estos momentos están viviendo con mucho temor en estos momentos. Han pronosticando que es posible otro nuevo sismo. Hay niños que están diciendo “yo me quiero ir con mi hermanita” y ella falleció, es decir, que hay mucha tristeza. Los niños, cuando llegamos no jugaban, sus ojitos estaban tristes, ahora al tener más confianza están jugando más, y vemos más alegría, también las demás personas. En la tarde fui al centro y es bueno ver a las personas con alegría en la cara, con sonrisa. Cuando la gente nos ve está comenzando a identificarnos y nos agradece por lo que estábamos haciendo aquí en Pisco. Y sólo estuvimos fue unos días nada más.

Sandra: Analía, en Uruguay tu eres profesora ¿verdad?

Analía: Sí, profesora de química, y estoy dando clases en el Liceo Nº1 y en San José de Mayo. Además este año estoy dando clases dentro de en un proyecto de secundaria en el Penal de Libertad. En las cárceles de alta contención este año se comenzaron a dictar clases para darle a los presos la posibilidad de que tengan un mejor nivel de educación – bueno, ese es el propósito.

Sandra: cuando te invitaba a participar de nuestro programa, pensaba que sería lindo que cuentes un poco lo que ha pasado en tu vida, no tanto tiempo atrás. Y de alguna manera todo esto puede movilizarte, el ver el sufrimiento de las familias, el ver que han perdido sus familiares y demás.

Analía: Bueno, sí, la verdad de que en mi familia hace dos años y medio tuvimos la pérdida de mi mamá. Estábamos en verano, mi mamá vive en las afueras de la ciudad de San José, un lugar muy tranquilo. Viví toda mi infancia en ese lugar, en ese entonces ella vivía sola y en esa casa, en la casa paterna. Y como era enero estaba sus nietas estudiando, porque es un lugar muy calmo, muy tranquilo, no pasan muchos vehículos ni mucho ruido.

Y una noche de verano pasó algo bastante fuerte en nuestra familia. Intentaron robar la casa, sabiendo que mi mamá ya estaba anciana, , que estaba sola y aprovechando esas circunstancias. Empezaron a hacer ruidos y en un lugar de tanto silencio se sienten fácilmente y es así que se despertó en la noche, salió de la cama, y empezó a recorrer la casa. La recorría a oscuras y hay una parte de la casa, la cocinita, que se prende la luz para poder ir a ese lugar, y es así, que prendió la luz y fue a ese lugar buscando dónde estaba el ruido. Y justo estaban tratando de ver la forma de abrir la puerta para poder entrar.

Es así que disparan un tiro y la hieren en la cabeza – y es así que, bueno – los gritos de mi mamá despertaron a mi hija que estaba con ella y dijo “ la abuela!”… esos gritos nunca, nunca había sentido a la abuela gritar así.

Y es así que ella se levanta y fue a buscar a la abuela que estaba en el piso… no sabía qué había pasado, no notó nada fuera de lo común, pensó que era un ataque del corazón. En medio de la confusión intenta hacer algo y toma el teléfono pero este no tenía tono… obviamente habían cortado la línea.

Entonces se dijo “acá algo raro está pasando”… fue hacia la puerta porque pensó que tenía que estar abierta y encontró que no. Entonces se dijo “tengo que hacer algo”, estaba desesperada, y no sabía cómo comunicarse, entonces tomó la moto y salió hacia la ciudad en busca de la emergencia – y bueno – nosotros llegamos a la casa hasta que vino la emergencia, la reanimó, y la llevó a la asistencia.

Pensando que era solamente del corazón, porque ella sufría del corazón, sabíamos que esto podía pasar en cualquier momento.

Sandra: Porque vos me decías que no se veía el disparo, el impacto en su cabeza.

Analía: No, el impacto no se veía. Notábamos que su respiración cada vez era “menos”, sabíamos que era algo grave. Pero en ningún momento nos pasó por la cabeza que podía ser un atentado. El disparo solamente rompió el tejido de la ventana, pero la ventana estaba entreabierta cuando llegamos, así que la bala pasó sin romper la ventana, ni vidrios, ni romper nada, sino que fue directo a su cabeza.

Es así que recién cuando vamos a la asistencia, después de un largo tiempo la reanimaron y la llevaron a la sociedad médica. Después de un largo tiempo nos llamaron a mi hermana y a mi – para colmo mi hija, de los nervios, se había caído de la moto y se había lastimado bastante y la estaban atendiendo en otro hospital – como te iba diciendo, nos llamaron, colocaron dos sillas – yo me dije “que raro que nos ponen dos sillas” porque lo queríamos saber es como estaba mamá – y es en ese momento que nos dijeron que nos sentáramos, yo dije “no quiero sentarme, quiero saber qué pasa”. Ahí nos pusieron al tanto de lo que sucedió.

La bala entró en el hemisferio derecho y lo había lesionado todo. La bala no había salido, sino que había rebotado y lastimado aún más. El daño era irreversible. En ese momento me senté… entonces le dije “entondes no hay nada para hacer, solo esperar que fallezca… porque no hay posibilidades que viva”. Allí me di cuenta para qué eran las sillas… desde ese momento llego la hora de replantear cómo había sucedido eso. Nos preguntábamos ¿Cómo nos había pasado eso a nosotros?

Sandra: cómo le podía pasar eso a cristianos…

Analía: Si, a cristianos. Uno siempre piensa que esas cosas pueden pasar, pero como que uno lo ve lejos, que a nuestro entorno no le va a pasar. Es así que estuvimos ahí esperando teniendo la confianza que Dios estaba con mi mamá, la esperanza que tenemos en la vida eterna y que sabíamos dónde estaba mamá nos daba paz. También teniendo la certeza que un día también partiremos, no sabemos el día ni de qué manera, pero un día será. Nunca me hubiera imaginado que mi madre que siempre fue tan pacífica, buscando la calma, haya llegado a partir de esa forma, pero bueno, Dios lo sabe y cuando decimos que se haga la voluntad de Dios conociendo que todo está bajo su control, viene la calma a nuestro interior.

Pero el día no terminó ahí, a mi hija, con la caída se quebró el codo y tuvieron que operarla. Mamá falleció a las ocho de la mañana, y mi hija a las 10 la estaban operando.

Fue un día muy duro, que cada minuto, que cada segundo, estaba estirándome de un lado al otro. Pero en todo estuvo la presencia de Dios, Dios estuvo sosteniendo, Dios estuvo dándome una mente fría, porque las emociones no sé dónde quedaron guardadas gracias a Dios!

Porque pude estar con la familia, con la gente que venía que estaba desesperada, hasta le daba consuelo a los demás, y cuando miro esa situación no puedo creer que yo estaba consolando a otros, te digo que sólo el Señor puede darte ese ánimo.

Sandra: Amigas estamos conversando en este programa con Analía, ella sufrió la pérdida de su mamá de una manera trágica, tal vez a muchos que estén escuchando les haya pasado algo similar. Y lo que normalmente pasa es que la gente después se siente rencoroso, temeroso, traslada quizás a todos los delincuentes al mismo peso de aquel que le hizo daño a un ser querido. Pero Analía sorprende cuando nos enteramos que está trabajando después de todo lo que pasó en una cárcel, donde hay un montón de delincuentes que posiblemente hayan hecho actos de la misma categoría…

Analía: Sí, la verdad que la primera clase que fui al penal (cárcel) tuve cinco alumnos y no sabía si les contaría mi experiencia, pero dado el momento sí lo hice y quedaron sorprendidos. Decían “¿cómo puede ser? con todo lo que te pasó estés acá tratando de ayudar?”.

Y es que Dios ha tratado con mi corazón, me ha dado perdón, me ha dado paz y saber que la justicia no es de uno, la justicia es divina, Dios es el que se encargará de darla a su tiempo y a su forma.

Pero nosotros tenemos que mirar que son seres humanos también, que sí, erraron, y al errar su camino también han producido mucho daño a la sociedad. Pero Dios los ama, Dios los quiere, Él quiere que estas personas reviertan su forma de vida y que vuelvan a ser hombres, y ciudadanos para el bien de la sociedad.

Es así que hoy por hoy estoy dando clase, y con ello estoy llevando la Palabra de Dios. Porque llevar solo los conocimientos sólidos no cambia vidas, este “conocimiento” no revierte nuestra forma de vivir, la forma de pensar. Solamente Dios puede hacer ese cambio en nuestra vida.

Es así que la palabra de Dios está llegando a sus corazones y hoy están reconociendo lo que han hecho mal, que quieren cambiar esa forma, que ya no quieren ver “el robar” como un trabajo. Esta forma de vida era la única manera que tenían de ver el mundo, pero hoy quieren cambiar esa realidad.

Dios lo pueda ser, solo Dios puede revertirlo. Por medio del Espíritu Santo puede mover el corazón y la mente de estas personas para que sean buenos ciudadanos. Entonces que Dios nos use y que seamos un instrumento en sus manos.

Sandra: Un perdón que solamente Dios puede dar, eso es clarísimo. Lo digo por si alguien nos está escuchando y no conoce a Dios, y creo, que si no toma ese primer paso de sentirse perdonado por Dios difícilmente pueda ejercitar este perdón hacia otros.

Analía: Así es, no vas a poder hacerlo. Es decir, Dios está tratando con el corazón de cada uno, ahora, somos nosotros si le permitimos abrir nuestro corazón para que trabaje y nos moldee a su forma.

Sandra: Bueno, decíamos que Dios te bendiga mucho en esa tarea estás haciendo, siga consolando y usándolos en el servicio.

Analía: Bueno, muchas gracias y que busquemos a Dios, que Jesucristo murió la Cruz no solamente por mí y por ti, sino por todos lo están escuchando y ustedes también puedan recibir el perdón y la paz de Dios.

El Costo del Servicio
Importancia de la Familia Unida

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