Amor, Justicia & Esperanza (2ª parte)

Amor, Justicia & Esperanza

(2ª parte)

Autor: Marcel Malgo

El mensaje del profeta Oseas es el del increíblemente paciente amor de Dios. Usted quedará asombrado con los aspectos personales, que tienen que ver con nuestra vida, que serán mencionados en este estudio. Se tratarán temas específicos que nos conducirán, cada vez, a un nuevo desafío.


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PE1584- Estudio Bíblico –
Amor, Justicia & Esperanza (2ª parte)



Hola amigos, ¿cómo están? Para comenzar quiero leer una vez más Oseas 12:6. Dice así la NVI:Pero tú debes volverte a tu Dios, practicar el amor y la justicia, y confiar siempre en él”.Como se dijo antes, ya hablamos de la práctica del amor. Y ahora vamos a ver el segundo punto, que es:

Practicar la justicia

En lo referente a la práctica de la justicia, tal como se describe en nuestro versículo guía, podemos recurrir a las palabras del NT: “Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan” (así leemos en Lucas 7:29).

¡Practicar la justicia según este pasaje significa que no alcanza con decir, hacer, hablar, o pensar en lo que es justo, sino que debemos darle la razón a Dios! ¡Ésta es la verdadera práctica de la justicia!

Porque aquel que dé la razón a Dios en todo, sin dudar de Él, éste hace lo justo, habla lo justo y piensa lo justo.

Luego que el pueblo le dio la razón a Dios y quiso hacer lo justo, se dejó bautizar.


Veamos ahora el tercer punto: Esperar en Dios

No nos quedaremos con el concepto cotidiano y generalde la palabra esperanza, sino que trataremos de avanzar un poco en su definición. Para esto nos detendremos por un instante en un pasaje de la primera carta a los Corintios, el cap. 15, vers. 19:“Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. ¡Estas palabras nos dan a entender, en forma clara, que es correcto en la actualidad esperar enteramente en Cristo, pero que de ninguna manera debemos permanecer quietos allí!Sino que la verdadera esperanza de un hijo de Dios tiene que ver con el más allá, con nuestro hogar celestial. ¡Esta esperanza se extiende hasta la vida eterna!

Resumiendo, podemos afirmar lo siguiente con respecto al llamado de nuestro Señor:“Pero tú debes volverte a tu Dios, practicar el amor y la justicia, y confiar siempre en él”, esto en la actualidad tiene que ver con:

– Guardar la Palabra de Dios
– Darle la razón a Dios
– Y con: Una esperanza que se extiende hasta la vida eterna

Basándonos en estas afirmaciones: ¿Cómo vemos nuestra vida? ¿Somos hacedores de la Palabra de Dios? ¿Le damos la razón a Dios en todas las cosas? ¿Tenemos la esperanza de poder, un día, habitar eternamente con el Señor?

Vivimos en una época en la que lamentablemente algunos cristianos han perdido el interés por guardar la Palabra de Dios en sus corazones, reduciendo de esta manera el amor a su Salvador. Aun peor, muchos círculos cristianos creen conocer todas las cosas mejor que su Señor. ¡Ya no le dan la razón en todo! Pero la situación con respecto a la esperanza de la vida eterna es lamentable. ¡Realmente existen cristianos que no saben que hacer con ella! ¿Cuál es su situación? ¿Debería tal vez volverse a su Dios para comenzar a practicar nuevamente el amor y la justicia, y esperar nuevamente en Él? Si es así, déjese llevar al consultorio de Lucas 2.


Para tratar, en primer lugar, al: Amor

¿Qué significa guardar la Palabra de Dios, para demostrar nuestro amor hacia Él? Si recordamos los relatos acerca de la primera Navidad, veremos cómo algunos pastores en el campo se dijeron unos a otros las siguientes palabras: “Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado” (así lo leemos en Lucas 2:15). ¿Por qué los pastores quisieron ir a Belén? ¿Cuál fue el motivo? ¿Fue a causa de haber visto hermosos ángeles, por el repentino resplandor que los rodeó, o porque sentían que lo debían hacer? ¡Ellos fueron para ver lo que el Señor les había manifestado! Los pastores, en aquella ocasión, fueron a Belén motivados por lo que Dios había anunciado a través de su Palabra. ¡Ellos no fueron únicamente porque estaban de ánimo para ir, sino que los motivó la voz del Señor en lo referente a esta primera Navidad! Éste fue su motivo principal.

Naturalmente, los pastores tenían curiosidad. ¡En lo profundo de su ser tenían la ansiedad de ver al niño y de contemplarlo con sus propios ojos! Pero no era ésta la razón principal de su visita. Ellos mismos hablaban entre sí diciéndose unos a otros: “Pasemos,… y veamos esto… que el Señor nos ha manifestado”.

Se nos presenta aquí una hermosa imagen sobre el significado de guardar la Palabra de Dios, para así demostrar nuestro amor hacia Él.

No es otra cosa que aceptar lo que Dios dice en Su palabra como real, para luego proceder de acuerdo a lo que la misma manifiesta ¡al igual que los pastores en los campos de Belén!

Tenemos, además, en la primera Navidad otro ejemplo referente a guardar la Palabra de Dios, para demostrar así nuestro amor hacia Él.

Luego que los pastores encontraran al niñito Jesús y testificaran a todos los presentes acerca de los ángeles que les habían aparecido en el campo y les dieran un mensaje, se menciona a María, la madre de Jesús, en Lucas 2:19, y se dice de ella lo siguiente:“Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. ¡La Palabra de Dios anunciada a los pastores, no sólo hizo que María reflexionara acerca de esto, sino que la Palabra de Dios llegó hasta lo más profundo de su ser!

Nos llama profundamente la atención el hecho de que el texto no dice:“María guardaba todas estas cosas en su corazón”, sino“Pero María guardaba todas estas cosas,
meditándolasen su corazón”.
Esto significa que, al escuchar estas palabras, en forma consciente las hacía dar vueltas en su mente y en su corazón. ¡Ella no sólo quería escuchar las breves palabras del mensaje de Navidad para dejarse impresionar por un momento y luego olvidarse de ellas! No, ella quería retener este mensaje para meditar en él. ¡Sin lugar a dudas repitió estas palabras permanentemente, dejándolas pasar por su mente una y otra vez! Esto es amar a Dios. De la misma manera deberíamos guardar la Palabra de Dios para meditar en ella.

No deberíamos estar satisfechos únicamente con raspar la superficie, sino que debemos penetrar más profundamente en la Palabra escrita de Dios. Pensemos por un momento en dos personajes de la Biblia: Ezequiel, del Antiguo, y Juan, del Nuevo Testamento. Ambos, en forma simbólica, tuvieron que comer la Palabra de Dios.

De Ezequiel leemos:“Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo”(Ezequiel 3:2). Mientras que de Juan la Biblia describe lo siguiente en Apoc. 10:10:“Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí”. Vemos aquí una representación plástica del significado de cumplir la Palabra de nuestro Dios, o sea, aceptarla conscientemente dentro de nosotros. ¡Exactamente lo mismo que hizo María al escuchar el mensaje de Dios!

Así que: ¡“coma” la palabra de Dios, ocúpese de ella!

Con respecto a la historia de la primera Navidad, usted podría hacerse preguntas concretas como éstas:

  • ¿Cuánto le costó al Padre, dejar ir a su Hijo amado? Dios anuncia más adelante, en Mateo 3:17:“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.

  • ¿Cuánto le costó al Hijo, dejar a su Padre amado? El que más tarde testificó en Juan 10:30:“Yo y el Padre uno somos”.

  • ¿Cómo habrá sobrellevado el cielo la gran pérdida, cuando el Hijo de Dios dejó su trono para venir a este mundo? En Hebreos 4:14 dice que Cristo traspasó los cielos.
¡Qué enormemente afortunado fue el mundo, cuando el Hijo de Dios nació en una pequeña aldea en Israel!

Deberíamos tomar esto con absoluta seriedad, manteniendo un íntimo trato con la Palabra de Dios. Ésta es la voluntad del Señor, y lo que significa guardar Su Palabra. Es a través de esto que demostramos nuestro amor hacia Él.

Amor, Justicia y Esperanza (1ª parte)
Amor, Justicia & Esperanza (3ª parte)

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