perlas diarias

“El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

Juan 15:6


Si nos hiciéramos la pregunta: “¿Nos querrá dar Dios un avivamiento hoy en día?”, entonces sabríamos lo que debemos hacer. Pues lo contrario del avivamiento es la desavenencia del corazón, el lento entorpecimiento y, finalmente, la muerte espiritual. Los creyentes se convierten en ramas inútiles, que no sirven para nada más que para ser lanzados al fuego y ser quemados.

La esencia de las palabras de Jesús es clara: En todo tiempo somos testigos de él, ya sea a su favor o en su contra. Pues una rama de la vid es una rama, la cual está destinada a dar frutos. Cuando acerco mi oído a la Biblia oigo, por el Espíritu Santo de Dios, el llamado para que los hijos de Dios que están vegetando, soñando, sin poder, sin autoridad y sin frutos, se aviven. ¿Cuál creed que es la razón por la que tantas doctrinas mortales y satánicas experimentan un impulso tan poderoso?

Es que falta un movimiento que lo contrarreste, que venga de lo alto, a través del Espíritu de Dios y por intermedio de los creyentes fervorosos. Por eso, el Espíritu Santo te anima y procura despertarte en este instante: “Haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová.”