¿Cómo puedo tener la certeza de mi salvación?

Pregunta: Job dice en Job 19:25: “Yo sé que mi redentor vive”. También he conversado con creyentes que dijeron lo mismo: “Yo sé..”. Yo no tengo esta certidumbre, a pesar de leer casi a diario la Biblia, concurrir a un círculo de estudio bíblico y orar mucho, a veces, junto con mi familia. Para ser franco, tampoco comprendo porqué se usa en este contexto la palabra “saber”. ¿Qué me falta? ¿Cómo llegaré a tener esta certeza sin abrigar altivez en mi interior? Estoy buscando al Señor Jesucristo de todo corazón; ¿no es cosa suya darme lo demás por gracia?

Respuesta: Job no testifica su certidumbre intelectual o del alma, sino que habla de una certidumbre que tiene en su espíritu. La certeza de ser salvo en los sentimientos es algo de lo menos confiable que existe. Pues la certeza de que mi redentor vive, la certeza de saber que Jesucristo es mi Salvador personal no se basa en aquello que siento en mi corazón sino en la palabra escrita, palabras como las que leemos, por ejemplo, en Efesios 1:7: “en quien tenemos redención por su sangre..”, o en Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. El apropiarse de esta certidumbre es un acto de fe.

En otras palabras: Usted toma en serio lo que el Señor dice en Su palabra. Confía en Sus palabras. Y no me diga, por favor, que no puede hacerlo. Supongo que – mientras está escuchando este programa – está sentado en alguna silla, acostado en una cama, o de pie sobre algún piso. Cualquiera sea su posición, usted confía en que la silla en que está sentado no se hará pedazos, confía en que lo sostendrá la cama en la que está acostado. No se le ocurre pensar que el piso en que está de pie de pronto no soportará su peso. En esas cosas de nuestra vida cotidiana confiamos sin condiciones. Confiamos en la materia muerta. ¿Por qué me dice que le es imposible confiar en el Salvador viviente? ¡Ríndase a El! Es esto lo que hizo Job en medio de su desesperada miseria. En el momento en que todas las certidumbres y seguridades se desmoronaban en él y en lo que le rodeaba, exclamó: “Yo sé que mi redentor vive”.

Usted pregunta: ¿Qué me falta? y yo de digo que le falta ese sentir infantil respecto del cual dice el Señor Jesús en Mateo 18:3: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. Cuando un padre toma a su hijo en los brazos, éste no piensa si los brazos del padre acaso podrán soportarlo sino que confía en él. Usted dice que está buscando al Señor Jesucristo de todo corazón. Y El le busca a usted. Ahora está muy cerca de usted. confíese a El en vez de esforzarse en lo suyo propio. Entonces podrá regocijarse: “Yo también sé que mi redentor vive”.


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¿El quebrantamiento es un requisito para la conversión?

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