70 semanas (3ª parte)

70 semanas

(3ª parte)

Autor: Norbert Lieth

Muchas veces escuchamos decir: “Pero la Biblia también está escrita por personas”. Nos preguntamos: ¿Hay pruebas sólidas de que esto no es así? La respuesta es: ¡Sí! La revelación bíblica de las 70 semanas en el libro de Daniel es una –entre muchas otras- de las más contundentes. Descubra más acerca de este tema, escuchando este mensaje de Norbert Lieth.



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PE1764 – Estudio Bíblico
70 semanas (3ª parte)



Amigos, ¿cómo están? Qué gusto estar nuevamente con ustedes! A Daniel, se dijo al comienzo de la revelación de las 70 semanas: “Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión… Sabe, pues, y entiende”(así leemos en Daniel 9:23 y 25). A raíz de su profunda oración, Daniel recibe una respuesta. Al mismo tiempo, es exhortado a estar atento, a entender y a saber.

Algunos piensan, erróneamente, que debemos creer ciegamente. ¡No, nos es así! Lo que vale para Daniel, también es válido para nosotros: debemos orar, estar atentos, entender y saber. ¡Dios nos dio una mente para que pudiéramos entender y saber! Debemos leer las Escrituras, considerar e investigar. Y también debemos “usar bien” la Palabra (anunciarla y aplicarla correctamente), como dice en 2 Timoteo 2:15. Si no lo hacemos, estamos propensos a caer en falsas doctrinas de todo tipo. ¡Debemos aprender a trabajar con nuestra Biblia, a comparar textos bíblicos, a considerar el contexto, a analizar, a estar atentos o despiertos, y a prestar atención a las señales de los tiempos!

También Jesús nos exhorta a orar, a atender, a considerar y a entender, en vista de los últimos tiempos. Cuando les reveló el programa del tiempo final a sus discípulos, en Mateo 24, dijo todas estas cosas que mencionamos a continuación:-“Mirad que nadie os engañe”(v. 4). –“… el que lee, entienda”(v. 5). –“orad, pues…”(v. 20). –“… sabéis que el verano está cerca”(v. 32).-“Velad, pues…. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa”(vs. 42 y 43). Y, por último, el Señor dijo:-“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así”(v. 46).

Eugen Schmid escribe, en relación a estar despiertos en el tiempo del fin: “Estar despierto significa percibir exactamente lo que sucede a nuestro alrededor. La Biblia nos da indicios de la historia, de la situación política actual y de su futuro desarrollo. Esto lo encontramos tanto en los libros del Antiguo como del Nuevo Testamento. Si los observamos y los tenemos en cuenta, reconocemos la manera fascinante en la que concuerdan, justamente en los sucesos actuales. Pero, necesitamos criterios para interpretar y analizar la realidad. Por eso es necesaria la profecía, para poder tomar decisiones”.


Ya que hoy se suceden tantas señalesque anuncian el Apocalipsis venidero, es aún más importante estar despiertos y preparados. El autor inglés Bullinger comenta, en vista del tiempo del fin: “… todo el ambiente está infectado con los elementos de una futura tormenta y ruina”.Y el doctor Fritz Laubach está convencido de que: “Sólo si seguimos atentamente los sucesos del mundo y los analizamos a la luz de la profecía bíblica, escaparemos del peligro de caer nosotros mismos en la corriente de corrupción del tiempo final”. Es una equivocación pensar que nos faltaría tiempo para el evangelio si le damos demasiado valor a la profecía bíblica. Precisamente lo opuesto es lo correcto: sin profecía, el evangelio se queda corto.

El doctor Fritz Laubach escribe, en base a 2 Pedro 1:19 (“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”), de una forma algo provocativa: “… no es una cuestión de discreción ocuparnos de la palabra profética en el estudio bíblico personal, o evitarla como algo difícil de comprender. De igual manera, es una omisión no poco importante de parte de los maestros, quienes desechan en sus iglesias la enseñanza bíblica de las “últimas cosas”, la escatología, y limitan el evangelio al llamado al arrepentimiento y a consejos prácticos de actitud para la vida”.

Y Bullinger, en base a Apocalipsis 1:3 (“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca“), escribe: “Al ser un libro tan poco leído, se podría pensar que allí dice: “Bienaventurados los que no leen”. Esta bendición es abiertamente desechada, sí, ¡incluso, a veces, todavía nos gloriamos de eso!”


Reconocemos una increíble coherenciaentre las declaraciones de Daniel acerca de las 70 semanas y el discurso del Señor del tiempo del fin, sobre el Monte de los Olivos. Este discurso del tiempo del fin, al igual que el Apocalipsis, describe principalmente los sucesos que ocurren durante los últimos 7 años. Las afirmaciones en Daniel 9 son tan exactas, que uno no puede más que asombrarse. Nos podríamos preguntar por qué el pueblo judío en la época de Jesús no creyó en Él, si los cálculos en Daniel 9 demuestran claramente su llegada como Mesías. E, incluso hoy, sería posible para los judíos verificar, de acuerdo a estas afirmaciones, que Jesús fue el Mesías. Una respuesta a esta pregunta, la encontré en el librito “El Salvador prometido”, del Dr. Roger Liebi, donde dice:

“El rabino Mosche Ben Maimon (o Moisés Maimonides, quien vivió entre el 1135 y el 1204), fue uno de los estudiosos judíos más grandes de la Edad Media, y fue conocido como el “segundo Moisés” por su excepcional influencia en el pensamiento teológico de los judíos. Él se expresó muy significativamente sobre el cálculo de las semanas, en su carta “iggereth hatheman”: “Daniel nos explicó la profunda ciencia del tiempo (en el cual vendría el Mesías), pero por estar oculta para nosotros, los sabios memorables dicen: ‘El espíritu de aquellos que calculan el tiempo debe estallar, porque dan disgustos al pueblo’. Por eso los sabios pidieron que el espíritu de aquellos estalle, y sus cálculos terminen en la nada”.El pueblo judío no se ocupa de examinar Daniel 9, sino que hace exactamente lo contrario de lo que hizo Daniel. Tampoco le dedican tiempo a Isaías 53 (este capítulo se saltea en las lecturas de las sinagogas). De esta forma, el pueblo pierde un importante conocimiento para su salvación, o sea, que el Mesías ya estuvo aquí. Recién al final del tiempo, Israel volverá a las Escrituras, las estudiará y llegará al conocimiento (según Daniel 12:4; y Apocalipsis 22:10).


Dios nos exhorta a través de su Palabra, a la cual no le faltan pruebas, diciéndonos en 2 Crónicas 30:8: “No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros”.

“No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres”, o sea, no sean como otras personas, como la generación anterior a ustedes, como Israel en el tiempo de Jesús. “… someteos a Jehová”, lo que quiere decir: ¡Permítanse reconciliarse! – ¡Permítase reconciliarse también usted con Dios, tome Su mano extendida! No la desprecie. “… venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre”, lo que es igual al Gólgota, Jesucristo, el ofrecimiento del perdón de pecados. “… y servid a Jehová vuestro Dios”, que es lo mismo que: ¡Póngase a Su disposición, como lo hicieron los tesalonicenses (como lo vemos en 1 Tesalonicenses 1:9-10)! Y, finalmente: “El ardor de su ira se apartará de vosotros”, lo que quiere decir que: ¡Así usted quedará reconciliado con Dios, y será salvado y usado por Él!


Hemos visto que las 70 semanas se aplican únicamente a Israel. Y así, la restante última semana de 7 años, también concierne al pueblo judío. Nosotros, como iglesia de Jesús, simplemente fuimos insertados (Pablo también lo llama “injertados”, en Romanos 11:17 al 24) y, por eso, podemos contar con el rapto en cualquier momento. Tenemos toda la razón para ocuparnos intensamente de la profecía bíblica, y para adoptar la postura y la convicción que tenía Daniel. 69 semanas ya están cumplidas, la última semana está ante la puerta: ¡Jesús vuelve pronto!


70 semanas (2ª parte)
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