Enfrentar la muerte de un hijo


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EA604 – Entre Amigas –
Enfrentar la muerte de un hijo



Receta: Tarta gallega


Entrevista con Melva y Mario González

Sandra: Estamos con Melva y Mario, la entrevista de hoy no es nada fácil ya que es un tema difícil. Pero ellos hoy nos quieren contar su experiencia para poder ayudar a otros. En el caso de ellos, su hijo Ramiro fallece a causa de una enfermedad ¿Cómo se siente un padre cuando le comunican esa noticia?

Melva: Lo más importante antes de comenzar, queremos decir que nosotros sabemos que nuestros hijos son de Dios, pero en un momento así uno se olvida de eso y piensa que nuestros. Uno siente como si algo se le escapa, como algo que se rompe dentro de nosotros.
A nuestro hijo le diagnosticaron Leucemia y ya estaba en una etapa muy avanzada. Fueron varios meses desde que fue diagnosticado hasta su fallecimiento. Ya pasaron cuatro años desde ese momento y si miramos para atrás lo más importante es poder ver la providencia de Dios en esas instancias.

En el momento del diagnostico tuvimos el primer shock. Uno piensa que se le ha salido el piso de debajo de sus pies. En ese momento antes de ir a mi casa, fui a la iglesia porque no me animaba a dar esa noticia a mi familia. En la iglesia me dieron ánimo y tomé fuerzas para poder contar lo que los médicos me habían dicho. Al enfrentar la situación comenzamos a ver la mano de Dios obrando en pequeñas cosas, casi no lo podemos explicar, pero Dios estaba allí. Desde lo que necesitábamos económicamente, porque lo tratamientos eran muy caros, hasta la fortaleza que nos daba. Vivíamos el día a día, sin tener nada para el otro día.

Sandra: ¿Ocurre que uno quiere buscar soluciones mágicas ante un diagnostico tan triste?

Mario: Hay mucha gente que te dice que hagas distintas cosas, pero cuando uno tiene la convicción que Dios nos da, se apoya solo en él. Dios mando a su único hijo sabiendo que en determinado momento él tenía que dejar esta tierra. Cuando me dieron la noticia de que Ramiro tenia Leucemia tuve la convicción de que no había marcha atrás.

Sandra: ¿Qué pasa por la cabeza de los padres cuando un hijo fallece? ¿Es natural enojarse con Dios?

Melva: Si claro, pero uno debe darse cuenta que en ese momento, a pesar de la tragedia que implica para un padre perder a su hijo, estábamos dando testimonio del Señor. Cuando Ramiro estaba muriendo, junto a su padre estaban cantando y fue un momento glorioso de despedida. A pesar de la tristeza, al tiempo he podido hablar con las enfermeras y ellas me han contando que lo vivieron como una experiencia de vida aunque fue una situación de muerte.

Sandra: ¿Y para un papa? Donde fallece su hijo varón, su primogénito.

Mario: Es difícil. Pero el día del velatorio antes de llevarse el cajón yo les dije a todos lo que allí estaban que no creían en Jesús, si querían volver a ver a Ramiro que aceptaran a Jesús como su salvador personal, para así poder un día en el cielo volver a verlo. Tal vez suene un poco egoísta lo que estoy planteando como creyente, pero es real. Sé que a mi hijo lo voy a volver a ver en el cielo y también sé que, a pesar de ese momento tan triste, muchos escucharon que Jesús es quien nos da vida eterna.

Sandra: Sabemos que es una experiencia muy triste y fea, pero también sabemos que hay una esperanza de vida, así como nos decía Mario.

Melva: Si, así como Mario decía muchos escucharon del amor de Dios en ese momento. Por ejemplo, allí había un medico que trató a Ramiro en su enfermedad y siempre recuerda que el velatorio fue muy distinto a los velatorios de personas que no conocen a Dios. Nosotros sabemos que Ramiro ya no estaba allí, que su cuerpo era solo un envase y que lo volveremos a ver en el cielo.
Les quería compartir un versículo que está en 1ª de Corintios 13:13 “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. Pensando en que en las situaciones de dolor, de ausencia, de pelea con Dios o con la vida. Debemos recordar que la fe tiene que permanecer en nosotros, que tiene que permanecer la esperanza y el amor entre las personas que quedamos para poder vivir, poder seguir adelante a pesar del dolor. Y un versículo más que les queremos compartir es Apocalipsis 21:4 “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”, ésta tiene que ser nuestra esperanza.

Sandra: También es lindo mencionar que no solamente en ustedes como actores de esta experiencia Dios obró, sino también en la vida del hermano de Ramiro.

Mario: Si, su hermano fue consiente en todo momento que Ramiro lo iba a volver a ver en el cielo. Y les quería comentar un versículo más que está en 1ª de Corintios 15:19 “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. Por lo tanto tenemos que saber esperar en Dios y tener la convicción que nuestros hijos no son nuestros, sino que son una mayordomía que Dios nos da y de ellos deberemos dar cuenta. Porque es una vida a la que tenemos que testificarle con nuestra vida.

Sandra: Es muy importante lo que nos decía Mario, porque hay muchos padres que aún tiene a sus hijos y tienen que aprovechar el tiempo para poder hablarles, predicarles con el ejemplo de su propia vida.

Vida nueva


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EA603 – Entre Amigas –
Vida nueva



Receta: Biscochitos de manga


Entrevista con Liliana García

Sandra: Nuevamente estamos con Liliana García, ella después de una experiencia un poco especial, puedo conocer al Señor como su salvador personal.

Liliana:Si, ahora tenemos una nueva vida, volví a nacer y quiero vivir para el, para llevar su palabra a todos.

Sandra: ¿Cómo está compuesta tu familia?

Liliana:Estoy casada, mi esposo es oficial de policía y ya se está por jubilar. Yo soy educadora social y trabajo en el INAU, que es una dependencia del estado. Y es un internado para niños que fueron abandonados. Tenemos dos hijos, Claudia de 29 años y Nacho de 21.Tambien tenemos una nieta Florencia de 8 años.

Sandra: Cuéntanos como es tu trabajo en ese internado.

Liliana:Es un internado, que es dependencia del estado. Es mixto y hay niños de 5 a 12 años. Donde por su problemática llegan a la internación en ese hogar. Son sacados de sus familias por un juez o muchas veces traídos por sus propias familias. Son niños abandonados, niños que demandan mucho afecto. En este último tiempo muchos niños está llegando con síntomas de maltrato, violaciones y abandonos físicos. Nosotros cumplimos con el rol de ampararlos, contenerlos y educarlos. Muchas veces pasamos a ser sus mamas espirituales. Es una tarea muy linda, un gran desafío el poder tratar con estos niños tan vulnerables.
Dios me ha cambiado mucho en mi función también, porque hace 10 años trabajo en el INAU y hace 3 años que lo vivo de otra manera. Si bien no les puedo hablar directamente del amor de Dios, si puedo tener lindos encuentros con ellos. Y contarles como dice la palabra de Dios que aunque tu padre te abandone yo (Dios) no te dejare. He podido tener mas sensibilidad con ellos que antes.

Sandra: ¿Cuántos niños hay en el hogar?

Liliana:En este momento hay 20 niños.

Sandra: ¿Cuáles son los motivos más frecuentes por la que los niños llegan a ese hogar?

Liliana:La mayoría de los niños llegan al hogar por malos tratos o abuso sexual.
Ya los adolescentes llegan por hurto y, o consumo de drogas. Los adolescentes hoy día no solo consumen aquellas primeras drogas, que eran cigarrillo y alcohol. Sino ya consumen mariguana, pasta base, y todo aquello que es realizado por la persona que menos tienen.

Sandra: Si, una situación muy peligrosa, ya que estamos hablando de niños de 5 a 12 años. Quería pregúntate alguna experiencia de cómo haces para comunicarles que no recurran a las drogas sino que hay una esperanza para vivir, que es ese Dios vivo.

Liliana:Siempre digo que el Señor obra milagros y la verdad que en mi trabajo es una necesidad a diario. Como es una dependencia del estado no puedo hablarles directamente del amor de Dios y así rescatarlos de esa realidad para que cuando vuelvan a la sociedad hayan cambiado. Para que puedan regresar como deseamos, siendo niños de bien, que estudien y tengan una esperanza.
Tenemos muchos niños que viven en el hogar y su situación es de abandono total, pasan años sin que nadie les visite. Tiene un vacío enorme en sus corazones. Esta navidad pasada me toco quedarme con 8 niños que nadie vino a buscar. Fue una navidad bien distinta pero hermosa. Estuve acompañada de mi esposo y al llegar la media noche y ver la mesa llena de cosas lindas, pero ver el rosto de esos niños tan tristes te llegaba al alma. En un momento fui hasta el pesebre que los niños habían armado y veo que el niño Jesús está tapado. Así que pregunte -¿Quien tapo al niño Jesús?. Y una de las niñas me respondió – Yo lo tape, porque si yo no estoy feliz el tampoco va a estarlo. Al destaparlo, estaba quebrado. Por lo que quise arreglarlo un poco, pero ella me decía que no lo hiciera. Esto no era más que un reflejo de cómo ella se sentía. Ella se sentía triste, quebrada y sola. Luego de esto nos pudimos sentar a conversar. Fui muy directa, se que arriesgue mi trabajo pero fui directa. Entre otras cosas le explique del nacimiento de Jesús y de su amor a ella. Esa niña pudo comprender que hay una esperanza, y que esa esperanza solo se la puede dar Dios. Hoy en día ella sigue en el hogar, tiene una situación muy complicada pero las dos recordamos aquella charla.
Con la ayuda de Dios mi trabajo se ha hecho un poco más llevadero, porque uno deja todo, da su parte mental, los sentimientos, su amor. Porque son niños que estas sufriendo atrocidades. También uno puede ver que el mundo está cada vez peor sin Dios, cada vez hay más dureza en los corazones.
Siempre estoy orando por esos niños y para que Dios toque los corazones de los padres de esos niños.

Sandra: Muy lindo lo que cuentas, de poder llevarles esperanza a esos niños. Pero también cada uno de nosotros tenemos que llegar con nuestro mensaje a quienes nos rodean y contar lo que Dios hizo en nosotros. Que nos rescato y nos dio una nueva oportunidad de vivir.

Liliana: Así es, y les quería compartí lo que dice Juan 14:4-6 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Qué lindo saber que hay un camino que nos lleva directamente al Señor, y que el está golpeando nuestros corazones esperando que creamos en el.

Un cambio radical

Este programa trata sobre el perdón, tomando como ejemplo la vida de José. También nos brinda diez pasos prácticos para poder perdonar.


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EA602 – Entre Amigas –
Un cambio radical



Receta: Ensalada para 6 porciones


Entrevista con Liliana García

Sandra: Estamos con Liliana García, una gran amiga y te quería preguntar por ese cambio tan especial que has vivido no hace tanto tiempo, sino tres años.

Liliana: Así es, ya pasaron tres años. Para empezar les quería contar que provengo de una familia de creyentes católica. Toda nuestra vida a girado en torno a obras, a ayudar aquel que menos tiene. Vengo de una familia donde creemos en un Dios que nos ayuda cuando lo necesitamos. Estoy casada hace 26 años, mi esposo también es católico, profesábamos esa fe. Así fuimos creando a nuestros dos hijos. Y ya tenemos una nieta. Soy educadora social, trabajo en INAU que es el instituto del estado que se encarga de los niños en Uruguay. Hace 10 años trabajo en un hogar de chicos abandonados. Es un internado. Mi esposo es oficial de la policía, así que podríamos decir que hemos vivió en la comunidad.
Una mañana como cualquier otras, me levante pero sentí un malestar en mi organismo, pero había que irse a trabajar así que salí. Ese malestar se fue intensificando y termine internada en un hospital. Con un diagnostico de cálculos en la vesícula.
En el hospital había un paro por 24 horas, así que quede internada por ese tiempo esperando la operación. Ese tiempo fue el de mayor sufrimiento que tuve. Me sentía muy sola, a pesar de estar acompañada de mi esposo. Sentía que no valía nada, no tenía fe. Ni me acorde de ese Dios al que yo rezaga. Solo pensaba en porque me pasaba eso.
Llego el momento de la operación, sin diagnostico me dieron anestesia y algo paso en mi. Comencé a ver un túnel, donde cada vez se agudizaba la oscuridad, había como una neblina muy espesa, que me envolvía y no me saltaba. Era muy feo, tenía mucho miedo y sentía mucho frío. Hasta que de pronto me vi, no sé explicarlo pero vía mi cuerpo y a los médicos tratando de reanimarme. En ese momento no tenía dolor, ni miedo estaba en paz. Cuando desperté estaba en CTI y no entendía nada.
Me dieron el alta y aparentemente estaba todo normal. Pero yo sabía que algo mas había pasado, esa experiencia no había sido un sueño. Por 15 días seguí con esa sensación de miedo, con terrores, casi no dormía. Dormí casi sentada porque no quería acostarme porque sentía la misma sensación del túnel que había visto en la operación. Pasado el tiempo logre contarle a mi esposo, el creyó en mí y me trato de animar. Llamamos al sacerdote de nuestra iglesia, para pedirle ayuda. Pero el nos dijo que eran misterios de Dios, así que me dejo sin respuesta. Yo quede peor, porque recordé que si Dios era un Dios de amor, un Dios que todo lo podía también tenía que tener la respuesta para esa situación. Paso el tiempo, agravando mi situación psicología porque me sentía bacía, algo me faltaba, no era yo. Así pasaron 2 meses, hasta que mi esposo se encontró con un sobrino del que es cristiano. Cuando me visito con su esposa les conté de mi situación. Y él me respondió que yo no tenía a Dios en mi corazón, si bien yo creía no lo tenía. Me dijo que Dios era un Dios vivo. Nos invito a un campamento de matrimonios de su iglesia y fue allí donde juntos a mi esposo Luis pudimos recibir al Señor. Pude llenar ese vacío que sentía en mi corazón. Pudimos entender el plan de salvación, Comprendí que Dios estaba vivo, que estaba siempre con nosotros y que no era un Dios de iglesia que estaba colgado de una cruz. Sino que había resucitado y que ahora está con migo en las buenas y en las malas.

Sandra:Sin duda fue una experiencia inusual, pero que sirvió para encontrar a Dios. Ahora tu esposo y tú están viviendo una vida totalmente diferente, ¿Verdad?

Liliana: Si, realmente conocimos a ese Dios vivo. A ese Dios que inconscientemente buscamos tanto y no lo encontrábamos. Pero hoy lo tenemos con nosotros y podemos vivir por Él y para El. Porque pienso que si me dejo regresar a esa vida, fue por un motivo muy especial. En estos tres años he podido llevar la palabra del Señor a mis padres y ellos le han conocido. En este tiempo sin duda han venido las pruebas, pero junto al Señor es tan distinto vivir y superarlas. Eso nos da fuerza para seguir.
A los 5 meses de convertidos le compartimos el evangelio a una sobrina y ella le acepto. Dios enseguida comenzó a obrar en ella, por más simple que parezca Dios le dio un trabajo y comenzó a ir a una iglesia.
Dios tiene misterios pero en su palabra podemos ver que el verdadero creyente se apoya en él, confía a pesar de las circunstancias. Mi sobrina a los 5 meses de haber conocido a Dios murió en un accidente de tránsito.
Ella tenía 21 años y un hijo de 3. Pero esta situación tan difícil llevo que otros conocieran a Dios como su salvador personal.

Sandra:Dios es un Dios que no abandona. Que a pesar de las situaciones difíciles siempre va a estar. Los propósitos de Dios siempre son buenos para aquello que le aman, su palabra nos lo dice. Qué bueno que Dios debe haber reconocido que ustedes le trataban de buscar, de agradar. Tal vez de la forma equivocada, atreves de obras. Porque la Biblia nos dicen que las obras no son suficientes para llegar a Dios y por eso será que te dio esta oportunidad. A través de esa misteriosa forma, en esa operación para poder conocerle a él.
Quedemos pensando en que cada uno de nosotros podemos estar sufriendo alguna situación de vida difícil, pero debemos estar preparados para la muerte.

Perdón (2ª parte)

Este programa trata sobre el perdón, tomando como ejemplo la vida de José. También nos brinda diez pasos prácticos para poder perdonar.


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EA601 – Entre Amigas –
Perdón (2ª parte)



Receta: Panqueques salados


Entrevista con Susana Beitze

Sonia: Seguimos hablando del perdón, preguntándonos si se puede perdonar. Estamos con Susana Beitze, ella nos hizo pensar en que cosas nos cuesta más perdonar a cada una de nosotras. Además de compartirnos la historia Bíblica de José, que es un gran ejemplo sobre este tema. ¿Podrías hacer un breve repaso sobre la historia? Para así poder descubrí a través de su vida que si se puede perdonar.

Susana: Si Sonia, así es se puede perdonar, aunque a veces nos cuesta mucho. Me encanta ver la historia de José. Porque el apesar de todo lo que su familia le hizo, el pudo perdonar. En lo último de su vida, en Génesis 50:19 el le responde a sus hermanos y les dice: No temáis; ¿A caso estoy yo en lugar de de Dios? También les promete que el va a cuidar de ellos porque su padre ya no estaba. Aunque ellos habían hecho tanto mal contra el. José les perdona, les da una nueva oportunidad. Me gusta pensar en que si José perdono todo el mal que le hicieron, ¿Como no podemos perdonar nosotras?

Sonia: Fue una decisión que el tomo.

Susana: Claro, el perdonar es una decisión que cada una de nosotras debemos tomar.

Sonia: Así es, no es un sentimiento, ni un deseo, sino una decisión que muchas veces va en contra de lo que sentimos.

Susana: Si, muchas chicas me han dicho que siente que no pueden perdonar “x” situación. Como un maltrato o un abandono. Nuestros sentimientos no van a poder perdonar, pero podemos ver a la luz de esta historia que si podemos perdonar. La Biblia nos lo dice en muchos pasajes. Es una decisión, que cada uno debe tomar. José siguió algunos pasos para poder perdonar.
El primer paso que tomo José, fue no olvido lo que sus hermanos habían hecho, pero si decidió perdonar.
Segundo: José no pudo cambiar su pasado, pero si pudo cambiar su futuro. El elijo que su futuro no fuera amargado, triste, deprimido y buscando venganza. Sino que acepto que Dios lo había llevado hasta ese lugar.

Sonia: Es importante recordar que cuando no perdonamos el que sigue sufriendo es uno y muchas veces la persona que nos ofendió ni lo sabe o ya lo olvido. Por eso es tan importante saber que es uno el que puede cambiar el presente y el futuro.

Susana: Claro, así es. En tercer lugar vemos que José no podía cambiar a sus hermanos, pero si podía confiar en Dios. José sabía que Dios se iba a ocupar de ellos. Como cuarto punto, José tampoco podía ver lo que Dios tenía planeado para él. Pero si temía a Dios lo suficiente como para no pecar contra él a pesar de estar viviendo esa injusticia.
Quinto: José no se amargo, sino que decidió vivir en libertad. Esto es lo que cada una de nosotras debemos decidir ¿Queremos vivir en libertad o vivir encadenados a la amargura?
El sexto punto fue que José no pudo volver a su casa nunca más, pero pudo crear un nuevo hogar para su familia. Pudo volver a ver a su padre, y a sus hermanos como hermanos y no como enemigos. Les dio una nueva oportunidad y también pudo salvar a toda una generación. Todo eso porque decidió perdonar.

Sonia: Nos deja mucho para pensar la historia de José, sobre que queremos para nuestra vida. Pero ahora queremos ver algunos pasos muy prácticos para nuestra vida, ¿Cuáles son esos 10 pasos?

Susana: Son 10 pasos sencillos, prácticos, pero es decisión de cada uno. Si tomamos la pregunta del programa pasado, sobre ¿Que nos cuesta perdonar de otras personas y de ti misma? Debes preguntarte ¿Realmente quiero salir de esta situación? ¿Quiero seguir el ejemplo de José? ¿Quiero vivir en libertad o vivir amargada? Esto solo tú lo puedes elegir.
Veamos los 10 pasos bien fáciles para poder perdonar.

Primero: Reconocer que has sido perdonada por Dios. Cada una de nosotras ha hecho muchas cosas en contra de Dios, y debemos reconocer que el nos perdono, sino somos unas ingratas. Así que ¿Por qué no perdonar yo a otras personas?

Segundo: Tomar la decisión de perdonar. El perdón es un acto de voluntad propia, solo tu podes tomar la decisión de perdonar. No es un acto de hipocresía tomar la decisión de perdonar cuando las emociones gruñen pidiendo venganza.

Tercero: Corrige tu manera de pensar a la luz de la palabra de Dios. Al comenzar nos preguntamos si se podía perdonar, y muchas debemos haber pensado en cosas que no podemos perdonar. Pero mirando lo que Dios nos enseña vemos que si se puede perdonar.

Cuarto: memoriza versículos que hablan acerca del perdón. Hemos visto que nuestros sentimientos no pueden perdonar. Que es una decisión, así que si en nuestra mente tenemos versículos que nos hablen de cómo Dios nos perdono y nos enseña a perdonar va a ser más fácil perdonar al otro.

Quinto: Ora todos los días, pidiendo la ayuda de Dios para poder perdonar. Ora hasta que sane tu corazón, hasta que la puedas ver a esa persona con tranquilidad a pesar de las cosas que te han hecho.

Sexto: Pide ayuda a personas espirituales que tengas a tu alrededor. En la iglesia, algún amigo, algún familiar para que te ayude a orar, te acompañe, te anime a seguir tratando de perdonar hasta que lo logres. No para “chusmear” sobre el asunto, sino para que puedan orar, ver versículos bíblicos y te pueda aconsejar en forma práctica.

Séptimo: Agradece a Dios por lo que están pasando. Este punto es muy difícil. Pero debemos agradecer a Dios por lo que nos está permitiendo aprender. Por darnos la oportunidad de tratar de seguir el ejemplo de Cristo porque el nos perdono.

Octavo: Pide al Señor que puedas considerar y aprender la situación de la otra persona. Cuando nos enojamos pensamos solamente en nosotras, en lo fue que nos hizo y no podemos comprender en qué situación estaba la otra persona.

Noveno: Pide la bendición de Dios para tu ofensor. Esto va de la mano al punto anterior. Es algo difícil, pero posible. Muchas veces oramos que el Señor cambia la forma de ser de la persona que nos está ofendiendo, pero nos no pedimos que nos cambie a nosotros a través de esa persona.
Por eso debemos pedirle al Señor que bendiga a esa persona que nos está haciendo daño. Tal vez si no es creyente pueda a través de mi perdón terminar conociendo tu perdón. El perdón es muy difícil, pero si lo aplicamos muchas personas podrán conocer el perdón de Dios.

Décimo: Demuestra tu reconciliación, en una forma práctica.
Por ejemplo interésate en lo que la otra persona está pasando, si por ejemplo tiene un problema económico ayúdale con lo que este a tu alcance.

Sonia: Eso me hace acordar a la del Señor cuando nos dice que no paguemos mal con mal.

Susana: Exactamente, el perdón se demuestra. Por ejemplo al verla la debo saludar como si nada hubiera pasado, puedo ayudarle en lo que necesite. Hasta incluso esta persona puede volver a ser mi amiga, porque la he perdonado. El perdonar como Cristo nos perdona, nos da libertad.
Si se puede perdonar, pero depende de nuestra decisión.

Perdón (1ª parte)

Este programa trata sobre el perdón y lo que Dios nos manda hacer en cuanto a este tema, tomando como ejemplo la vida de José.


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EA600 – Entre Amigas –
Perdón (1ª parte)



Receta: Alfajores


Entrevista con Susana Beitze

Sonia: Estamos con Susana Beitze, que nos visita desde Guatemala, para compartir un tema muy importante.

Susana: Si, creo que cada una de nosotras tiene esa pregunta o este tema pendiente en nuestras vidas espirituales. El tema que hoy vamos a ver es sobre ¿Si se puede perdonar?

Sonia: : Según tu experiencia, ¿Qué es lo que más nos cuesta perdonar?

Susana: Eso depende mucho de cada persona, de cada circunstancia en la que nos encontremos. Pero si hacemos un recuento en general, muchas veces nos cuesta mucho perdonar, cuando alguien calumnia, habla mal de nosotras o que alguien nos traiciones. O una infidelidad, una violación, el engaño de alguien, heridas físicas o emocionales, un maltrato, abandono. Enseguida que nos hacemos esta pregunta, a cada uno de nosotros nos viene a la mente algo.

Sonia: Claro, pero ¿esa falta de perdón produce algo en nostras?

Susana: Si, produce muchas cosas tanto a nivel espiritual, emocional y físico. Produce amargura, odio, ganas de venganza, depresión, tristeza, enojo, ira, desconfianza, vergüenza, nos quieta la paz y nos lleva a caer en otros pecados. La falta de perdón trae consigo un montón de otras cosas. Muchos doctores hablan que hay un montón de enfermedades que no son tanto del cuerpo sino de nuestra mente o de nuestra alma y terminan afectando el cuerpo. Pueden ser desde enfermedades gastrointestinales, infartos, problemas respiratorios, hasta en las mujeres problemas del ciclo menstrual. Además puede provocar tendencias adictivas, como tomar calmantes para quitar el dolor que hay en el corazón y eso nos puede hacer adicto a muchas otras drogas.

Sonia: Es triste lo que estás diciendo, pero es la realidad. Creo que solemos clasificar las cosas que si perdonaríamos y las cosas que no perdonaríamos, pero yo me pregunto, ¿Hay alguna cosa que yo tenga el derecho de decidir no perdonarle a alguien?

Susana: Hay muchas personas que piensan que hay cosas que no se pueden perdonar, por ejemplo una violación, maltrato por mucho tiempo, entre otras. Pero la Biblia nos dice otra cosa. Lo más importante es que la Biblia dice que si se puede perdonar cualquier sea la cosa que nos hayan hecho o que nosotras hayamos cometido.

Sonia: Claro, porque no solo nosotros sentimos injusticias, sino que también las hacemos, dañamos a otras personas pecando nosotros y necesitamos que los demás nos perdones a nosotros. ¿La persona que perdona tiene la obligación de olvidar?

Susana: Muchas veces solemos decir, que perdonamos a alguien pero no olvidamos de lo que nos hizo. Es difícil perdonar y olvidar, pero si lo vemos en cuanto a Dios. El es omnisciente, todo lo sabe y no se le olvida nada. Pero El toma la decisión de que al perdonarnos deja eso de lado y no estar constantemente remarcando cuando fue que pecamos.
Lo mismo pasa con nosotras, hay muchas veces que no podemos olvidar lo que nos hicieron, pero puedo a través del perdón tratar a esa persona como si nunca hubiera hecho algo en contra mía.

Sonia: Hay heridas que llevaran más tiempo sanar que otras, pero a través del perdón debemos tratar de curarlas. Estábamos hablando del perdón entre personas, pero ¿Hay algún pecado que Dios no perdona?

Susana: Hay muchas sitas en la Biblia en donde nos dice que Dios siempre nos perdona, una de ella es 1ª de Juan 1:9 dice: Si confieso mi pecado, Dios es fiel y justo para perdonarme de todo pecado y de toda maldad. También en Isaías 43:25 dice: Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
Esto lo esta diciendo Dios para nosotras, todo lo más vil que hagamos hecho Dios nos perdona. El no dice que cosas si y cuáles no, sino que todo lo perdona. Si vamos con la actitud correcta, de pedir perdón. También nos habla de que olvida y no recuerda nunca más.

Sonia: ¿El pedir perdón quita las consecuencias del pecado?

Susana: En el ejemplo de David, cuando peco con Betsabé. El trato de hacer hasta lo imposible para tratar de ocultar su pecado, hasta mato al esposo de Betsabé. Pero Dios saco todo a la luz. Nació un niño y David por más que pidió perdón, y quiso salvar la vida del niño. Dios lo castigo y perdieron a ese niño. Así vemos como las consecuencias no las puedo quitar, Dios si perdona, saca la culpa pero no quita las consecuencias del pecado. Por eso debemos pensar mucho antes de pecar.

Sonia: Compártenos un ejemplo bíblico, ¿De qué personaje vamos a hablar?

Susana: En Génesis tenemos una historia maravillosa de un muchacho que tuvo que aprender a perdonar. Este muchachito es un personaje, que creció en una familia con muchos hermanos, pero era el consentido del padre. Los hermanos mayores salían a trabajar y el al ser el más chiquitito se quedaba en a casa. Así que comenzaron los roces con los hermanos, los males entendidos y las envidias.
Un día el padre lo manda a buscar a sus hermanos, y sus hermanos al verlo llegar comienzan a pensar mal de el. Comenzaron a pensar que les quería sacar la herencia, que les quería hacer la vida imposible y se preguntan por qué no matarlo. Pero entre los 11 hermanos que eran se dan cuenta que no lo pueden matar porque era su hermano. Así que lo toman, le sacan la ropa y lo tiran en una cisterna de agua.
Imagina, ¿Cómo te sentirías tú si tus hermanos tienen odio constante contra ti y hasta conspiran en matarte?
Pensemos en este muchachito que se llama José, allí en el poso escuchando a sus hermanos riéndose, burlándose de él. Luego lo sacan y lo venden como esclavo.
Josa aprendió algo, el temor a Dios. Estando en una casa de esclavo, sin ningún beneficio, ni derecho, él sabía que Dios lo estaba viendo y que de alguna forma Dios le iba ayudar. Potifar el amo lo puso como el administrador de todo lo que tenia, pero a la esposa le gusto José y lo acoso día tras día para dormir con el. Por los engaños de ella José termino en la cárcel. Pensemos como nos sentiríamos nosotros, siendo vendido por nuestros hermanos, trabajando como esclavos y luego por la maldad de una mujer, terminar en la cárcel

Sonia: Te sentís con derecho de no perdonar.

Susana: Claro, pero Dios tenía un plan para José. Faraón tuvo un sueño, a José lo pusieron como el segundo en la casas de Faraón.
Al pasar el tiempo, llegaron sus hermanos delante de él. Podemos decir que era su oportunidad de vengarse, pero José había entendido que Dios le había puesto allí con un propósito especial.
En génesis 45:7-8 encontramos algo que él le dice a sus hermanos. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios…
José sabía que no había sido un error, ni odiaba a sus hermanos. El sabía que había sido Dios quien lo llevo a ese lugar y pudo perdonar.
Génesis 50:19-21 nos dice lo que José les habla a sus hermanos: Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón. José reconoce que el no es Dios y que no le pertenece la venganza. El pudo perdonar porque estaba en ese lugar porque Dios lo quiso. Es una historia maravillosa acerca del perdón.