Nunca Claudique

Nunca Claudique

Autor: William MacDonald

  La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.


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PE1939 – Estudio Bíblico  – Nunca Claudique



Estimados amigos, en Hebreos 12:1 al 6 leemos: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”.

Perseverar no es la mera aceptación de la prueba y el sufrimiento, sino triunfar en dichas circunstancias. No es la paciencia frente al fatalismo, sino la paciencia que domina sobre las circunstancias. La perseverancia no se detiene ni por el desánimo interior, ni por la oposición exterior. Es la resistencia que lleva a la persona a proseguir hasta que, al final, llega a su fin.

Resumiendo: Perseverar no es la aceptación fatalista de las circunstancias, sino la resistencia de continuar hasta el fin.

Perseverar no es tampoco el camino de salvación, pese a que hay dos versículos que parecen así decirlo. Por ejemplo, Mt. 24:13:“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. El tema aquí es el Período de Tribulación. Los creyentes no deberían pensar que la seguridad radica en no ceder al enemigo. Son quienes perseveran los que serán salvos para entrar al Milenio.“Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”(dice Lc. 9:62). El tema aquí es el servicio, no la salvación.

Quienes claudican, no son aptos para el servicio.

Veamos cuáles son las áreas en las cuales necesitamos perseverancia.

La necesitamos en la vida familiar y al educar a nuestros hijos. La necesitamos para obtener una educación. La necesitamos en la iglesia local donde “la condición normal es… la dificultad” (según J. Alexander Clarke). La necesitamos en el campo misionero, con sus constantes conflictos interpersonales. Y la necesitamos en tiempos de enfermedad e incapacidad, cuando el espíritu está dispuesto pero la carne es débil: “La vida cristiana no debe ser un impulso inicial seguido de una inercia crónica”.

Centrémonos, ahora, en los aspectos que hacen que la gente claudique o se vuelva atrás.

Una relación amorosa incorrecta, o un matrimonio con el que el cielo no concuerda. El pecado en la vida del individuo:“La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón”(nos dice Pr. 19:3). O como dice la Biblia en lenguaje sencillo:“El tonto fracasa en todo y luego dice: ¡Dios tiene la culpa!”Una profesión de fe falsa, como se ve en los cuatro suelos de Mateo 13. La semilla que cayó junto al camino, la semilla que cayó en pedregales, y la semilla que cayó entre los espinos son los falsos profesantes. Únicamente la semilla que dio fruto era genuina. Hoy en día, la gente se vuelve atrás debido al materialismo, la codicia, las falsas expectativas, el desengaño de las personas, el desánimo, y la persecución. El costo es demasiado alto.

Veamos algunos ejemplos bíblicos de perseverancia.

Job sufrió más pérdidas materiales en un día que cualquier otra persona en la Biblia. No siempre fue paciente, pero sí perseveró.

Cuando leemos sobre el apóstol Pablo, las aflicciones, los peligros, las persecuciones y los sufrimientos que sobrellevó por amor a Cristo (como se menciona en 2 Co.11:23 al 28), podemos llegar a preguntarnos si nosotros mismos somos cristianos.

Jesucristo, por supuesto, es el ejemplo máximo de permanencia (como leemos en He. 12:1 al 4). Las peores pruebas que los demonios y los hombres pudieron amontonar sobre Él, no lo detuvieron en su camino hacia la cruz.

Mencionaremos, a continuación, algunos ejemplos de permanencia física.

Robert Bruce sufrió seis derrotas militares, en sus esfuerzos por lograr que Escocia fuera independiente. Estando escondido en una cueva, vio a una araña tratando de conectar su tela de una punta a la otra. Falló seis veces, pero la séptima triunfó. Esto le habló a Bruce y lo animó a volver a intentarlo. Esta vez triunfó.

Cinco pescadores de Costa Rica quedaron atrapados en una tormenta. Su bote estaba peligrosamente dañado. Entraba el agua, por lo cual continuamente tenían que evacuarla. Se habían quedado sin radio. Luego de algunos días, se quedaron sin comida y sin agua. En cierta ocasión un petrolero se acercó y les dio agua, luego se fue. Cuando finalmente fueron recogidos, descubrieron que habían establecido el récord mundial de permanencia en alta mar. Sobrevivieron ciento cuarenta y dos días viviendo del agua, la pesca, y un estimado de 200 tortugas. Habían viajado más de 3.600 millas y habían atravesado cuatro zonas de tiempo.

Pese a que es parapléjico, Mark Wellman escaló El Capitán, el monolito más grande del mundo. Le llevó siete días y cuatro horas ascender a 3.000 pies, haciéndolo en escalas de seis pulgadas. Por momentos los vientos fuertes lo apartaban 10 pies del precipicio. Luego escaló la ladera del Half Dome, que también está en el Parque Nacional Yosemite. Le llevó aproximadamente dos semanas escalar 2.200 pies.

La vida cristiana es una maratón, no una carrera de cien metros. Recuerde las palabras de Winston Churchill. “Nunca claudique. Nunca claudique. Nunca, nunca, nunca, nunca, (en nada, grande o pequeño, enorme o diminuto) nunca claudique, excepto frente a convicciones de honor y de sentido común”.

Coleman Cox dijo: “Incluso el pájaro carpintero debe su éxito al hecho que usa su cabeza, y continua golpeando hasta que termina el trabajo que ha comenzado”.

Un líder prominente ha dicho: “La mayoría de las personas claudican justo cuando estaban a punto de alcanzar el éxito. Claudican muy cerca de la meta. Abandonan en el último minuto, justo cuando estaban a punto de apuntar el gol de sus vidas”.

Hubo un hombre que fracasó en su negocio. Se postuló para tener un lugar en la legislatura y perdió. Luego experimentó otro fiasco empresarial. Después, cuando finalmente fue elegido para la legislatura, sufrió un ataque de nervios. Durante los siguientes diez años fracasó al postularse para orador, oficial territorial, elector y congresista. Finalmente, fue elegido para el Congreso, pero fue derrotado en la reelección. Se postuló para el Senado de los Estados Unidos, pero perdió. Un año más tarde, fue derrotado en su postulación a la Vicepresidencia. Y, una vez más, no pudo alcanzar el Senado de los Estados Unidos. Finalmente, después de todos estos reveses, fue elegido Presidente de los Estados Unidos. Su nombre era Abraham Lincoln.

El Señor Jesucristo soportó una inefable contradicción contra Sí mismo (como leemos en He.12:3). Soportó la cruz, menospreciando el oprobio (nos dice He. 12:2). Culminó la obra que el Padre le había dado para que hiciera (así está escrito en Jn. 17:4). Nunca tuvo la más mínima intención de volverse atrás. Para Cristo, culminar la obra que el Padre le había dado para hacer era como su propia comida (como él mismo dice en Jn. 4:34).

Si queremos ser como Jesús, debemos permanecer.

 

Cambios, ¿de quién dependen?

Cambios, ¿de quiéndependen?

Autor: Herman Hartwich

 Herman nos muestra una faceta de nuestra vida que es diaria: loscambios.Todo cambia permanentemente, nosotros mismos intentamos cambiar nuestravida,nuestras decisiones, nuestras acciones.


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PE1938 – Estudio Bíblico  – Cambios,¿de quién dependen?



|| Próximamente la transcripción del programa ||

¿Buscas un verdadero Milagro?

¿Buscas un verdadero Milagro?

Autor: Herman Hartwich

 Herman Harwich nos explicara justamente todo lo que hacemos esperando el obrar de Dios: promesas, juramentos, palabras, cada vez que esperamos un milagro de Dios, ahora cumplimos con lo que decimos?


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PE1937 – Estudio Bíblico – ¿Buscas un verdadero Milagro?



|| Próximamente latranscripción del programa ||

La Pequeña Ciudad, el Gran Rey, y el Hombre Pobre (3ª Parte)

La Pequeña Ciudad, el Gran Rey,
yel Hombre Pobre
 
(3ª parte)

Autor: Norbert Lieth

 Lutero solía decir: “Las Sagradas Escrituras son el ‘pesebre’ en el cual se encuentra el niño Jesús. No olvidemos la adoración del niño, por estar mirando el pesebre.” Por eso, en la siguiente meditación de Eclesiastés 9:14-15, queremos mirar a Jesús.


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PE1936 – Estudio Bíblico
La Pequeña Ciudad, el Gran Rey, y el Hombre Pobre (3ª parte)



Hola amigos! En la primera parte habíamos hablado de la pequeña ciudad y los pocos hombres en ella. Nuestro mundo y los habitantes que se encuentran en él, no son más que un granito de arena en el universo. Comparado con el cosmos, nuestro planeta es una pequeña ciudad. En la segunda parte, vimos que esa pequeña ciudad era: Sitiada por el enemigo.Nuestro mundo y cada alma humana es sitiada por un enemigo invisible. Todo ser humano sabe más o menos lo que es el pecado, y cómo uno puede ser sitiado por el pecado. Pero, donde hay encarcelamiento y sitio, allí también hay liberación! Donde se cierra la puerta de una prisión, también hay una llave para abrirla. Luego, hablamos del salvador de la pequeña ciudad. En el vers. 15 leemos:“Y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría”. ¿Quién fue pobre y sabio al mismo tiempo?¿Quién es el redentor de nuestro planeta? ¡Jesucristo, el Mesías judío! Jesús es quien puede liberar a las personas sitiadas por Satanás y por el pecado. Él mismo es la llave que abre la puerta de nuestra prisión.

Recordemos ahora: La condenación de Jesucristo: Ecl. 9:15 dice:“… Y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”. Sólo unos pocos judíos se abrieron al Mesías y creyeron en Él. La mayor parte del pueblo lo despreció. Isaías profetizó, en el cap. 53:3,acerca de la crucifixión de Jesús, diciendo:“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”.

Despreciar también significa “pensar menos”. En el salmo profético de la crucifixión, el 22, el salmista escribió en los vers. 6 y 7:“Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza”.

Existe otra versión de Eclesiastés 9:15.Mientras que la mayoría de las traducciones bíblicas dicen:“Y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”, en la Traducción revisada de El berfelder (y también en la de Lutero de 1984) dice:“Pero se hallaba en ella un hombre pobre, sabio, el cual podría haber librado a la ciudad con su sabiduría, pero nadie se acordaba de aquel hombre pobre.”Si bien el Señor Jesús realizó la redención, la generación judía de aquel tiempo no fue salva porque Lo desechó.

Vemos también, en Mt. 23:37 y 38, que: El Reino no fue establecido.

Los judíos ya estaban sitiados por el “rey”romano. Si ellos hubieran aceptado a Jesucristo con arrepentimiento, el Señor habría establecido Su reino. Por eso dijo, como antes de Él lo había hecho Juan el Bautista:“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”(así leemos en Mt. 3:2, y 4:17). Pero, como los judíos rechazaron a Aquél que podía haberlos salvado, se cumplió Eclesiastés 9:14:“Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes.”Entre los años 66 al73 d.C., los romanos se juntaron contra Jerusalén y Massada, con grandes baluartes, y conquistaron a ambos. Jesús había anunciado justamente eso, como leemos en Lc. 21:20:“Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado”.

Una verdad amarga es, también, que la mayor parte de la humanidad, fuera de Israel, también desprecia a Jesús. El ser humano se ríe de Él, se burla de Él, lo desprecia, y le adjudica cosas que, ya en su comienzo, son mentiras. La gente se dirige a todo tipo de cosas, pero Leda la espalda a Jesucristo. Buscan ayuda en cualquier cosa, pero no en Él.Cuanto más avanzamos en los últimos tiempos, tanto más se rechaza a Jesucristo.Por eso, el sitio va en aumento. La situación es igual a la descrita en los Hechos de los Apóstoles 28:24:“Y algunos asentían a lo que se decía,pero otros no creían”.

Jesús es todo lo que necesitamos, tanto para Israel como también para el mundo árabe y el occidente cristiano, es más,lo es para el mundo entero. Él ha destruido los baluartes del sitio. En Él,Dios dirige Su corazón hacia nosotros. Sin Jesús no tenemos orientación alguna,sin Él no llegamos a la meta. Pero, con Él, todo es posible. En Jer. 32:17 y27, leemos lo siguiente: “¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti… He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo quesea difícil para mí?” ¡Maranata, Amén!

El Eclesiastés es un libro que muestra el vacío y la desilusión de la vida. Uno podría suponer que es un libro sumamente negativo y frustrante. Fue escrito por el rey israelita Salomón. Él era uno delos hijos de David – el rey más importante de Israel – nacido del matrimonio con Betsabé. Salomón nació alrededor del año 990 a.C., y subió al trono a una edad muy temprana, con apenas 20 años. Es considerado como uno de los hombres más sabios de la historia. Todavía en nuestros días se habla de la sabiduría salomónica. Podemos encontrar un ejemplo de su sorprendente sabiduría en 1Reyes 3:16 al 28.

Salomón escribió la mayor parte del libro de los Proverbios, al igual que el Cantar de los Cantares. Es de suponer que éste último lo escribió en su juventud – a comienzos de su reinado. A ese libro también se le llama el libro del amor. Después,probablemente a una edad un tanto más madura, escribió los Proverbios, y hacia fines de su reinado el libro de Eclesiastés.

El reinado de Salomón duró 40 años. Él fue un hombre temeroso de Dios, y bajo su gobierno la tierra alcanzó su mayor extensión, y la gente vivió en condiciones casi utópicas. Acerca de Salomón, en 2 S. 12:24, leemos las siguientes palabras: “… al cual amó Jehová”. Y en 2 Cr.9:22, está escrito: “Y excedió el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría” (algo similar podemos leer en 2 Cr. 1:1). Y aún así,este hombre lleno de sabiduría llegó a ser infiel a Dios. En Nehemías 13:26 dice al respecto: “Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras”.

Hacia fines de su reinado, Salomón,posiblemente meditando en todo esto, llegó a la trágica conclusión: “Todo es vano, todo es ilusorio, todo es vacío, todo es sin valor permanente y todo finalmente lleva a la desilusión.”

Pero, no es la intención de Eclesiastés describir solamente la absurdidad de la vida. El libro, más bien, quiere mostrar lo que se debe hacer para vencer la absurdidad de la vida. En él se habla de un hombre que, sin éxito, busca la felicidad sin tener en cuenta a Dios. Ese hombre hace todo para encontrar el mayor de los bienes. Pero, no importando en qué se ocupaba, ya fuera ciencia, filosofía, diversión, trabajo,riquezas o música, en definitiva, nada de todo eso lo podía satisfacer. Este libro nos quiere enseñar que el corazón humano, sin Dios, no puede encontrar satisfacción. El libro de Eclesiastés fue escrito para evitarles a otras personas el dolor y la desilusión de una búsqueda infructuosa de satisfacer el sentido de sus vidas. Justamente, este libro debería ser lectura obligatoria para todo ateo, todo desesperado, y toda persona que busca el sentido de la vida, en fin, para todo aquel que no cree en la resurrección física de Jesucristo.

O sea, que no es un libro frustrante. Al contrario, incluso es un libro altamente evangelístico, que también en la actualidad, más que nunca, trata de las preguntas del ser humano. ¿Realmente la vida no tiene sentido? Verdaderamente no lo tiene para aquel que no tiene a Jesús y que no teme a Dios. Sin embargo, sí lo tiene para todo aquel que le ha entregado su vida a Jesús, y que vive en el temor de Dios.

 

La Pequeña Ciudad, el Gran Rey, y el Hombre Pobre (2ª Parte)

La Pequeña Ciudad, el Gran Rey,
y el Hombre Pobre
 
(2ª parte)

Autor: Norbert Lieth

 Lutero solía decir: “Las Sagradas Escrituras son el‘pesebre’ en el cual se encuentra el niño Jesús. No olvidemos la adoración del niño, por estar mirando el pesebre.” Por eso, en la siguiente meditación de Eclesiastés 9:14-15, queremos mirar a Jesús.


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PE1935 – Estudio Bíblico
La pequeña ciudad, el gran rey, y el hombre pobre (2ª parte)



¿Cómo están amigos? Leemos nuevamente Eclesiástes 9: 14 y 15: “Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”.

Habíamos hablado en el programa anterior dela pequeña ciudad y los pocos hombres en ella. Ahora vemos que el vers. 14 de Ecl. 9 sigue diciendo que esa pequeña ciudad es: Sitiada por el enemigo:“…viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes”. Nuestro mundo y cada alma humana es sitiada por un enemigo invisible.

Todo ser humano sabe más o menos lo que esel pecado, y cómo uno puede ser sitiado por el pecado. Éste puede dominar totalmente a una persona, la culpa puede levantarse como baluarte contra la conciencia y puede arremeter contra el alma como si fuera un ejército. Toda persona sabe lo que son las opresiones. Todos sabemos lo que son las cargas físicas, espirituales, y emocionales.

Las cosas pueden acapararnos, encarcelarnos y devorarnos, de modo que uno ya no pueda pensar en los verdaderos valores dela vida humana. El rey que sitia a la humanidad con su crueldad es el diablo, y su ayudante es el pecado que cometemos.

Jesús llama al diablo“príncipe de este mundo”(en Jn. 12:31). El apóstol Pablo escribe acerca de él, en Ef. 6:12:“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.Y en Ef. 2:2 dice:“… conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. En 1 Co.12:2 nos recuerda:“Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos”. Y en 2 Co. 4:4 nos dice que:“… el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos…”

¿Cuál es la razón, el motivo, por el cuales sitiado el mundo? ¿De dónde provienen la crueldad del islam, las guerras y el terrorismo en general? ¿De dónde provienen la codicia, el odio, la falta de amor y el egoísmo tan grande? ¿Por qué es que Israel está tan rodeado de enemigos? ¿Por qué será que este pueblo, a través de los milenios hasta el día de hoy, ha sido odiado y atacado con ese salvajismo tan indómito? Una vez fue sitiado por los asirios, luego por los babilonios, por Antíoco Epífanes y, más adelante, por los romanos. ¿No es porque Dios ha puesto Su mirada en forma especial sobre este pueblo, porque allí nació el Salvador, porque allí murió,allí resucitó de los muertos, y volverá a ese lugar? ¿No es verdad, también, que usted mismo se ve sitiado? ¿Qué hace cosas que ni siquiera quiere hacer? ¿Qué le gustaría ser diferente de lo que es? Pero no puede salir, no logra ser libre. Y aún así,¡allí donde hay encarcelamiento y sitio, allí también hay liberación! Donde se cierra la puerta de una prisión, también hay una llave para abrirla.

Hablemos ahora de: El salvador de la pequeña ciudad: En el vers. 15, leemos:“Y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría”. ¿Quién fue pobre y sabio al mismo tiempo? ¿Quién es el redentor de nuestro planeta?¡Jesucristo, el Mesías judío! Él vino de los cielos infinitos a nuestro mundo.Nació en la pequeña Belén-Efrata (mencionada en Mi. 5:1). Vivió en la insignificante ciudad de Nazaret. Y realizó Su obra redentora en la ciudad de Jerusalén.

En Fil. 2:6 al 8, leemos e la pobreza de Jesucristo:“el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser iguala Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre,se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.Y en 2 Co. 8:9 dice:“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. Daniel profetizó acerca de la venida de Jesús y Su muerte en la cruz, diciendo:“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará al Mesías(o como dice en otra trad: se le aniquilará) y no tendrá nada” (Dn. 9:26). Jesús dijo en Mt. 8:20: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”. Había mujeres que se ocupaban de Su sustento, de modo que Él tenía qué comer y qué beber (como leemos en Lc. 8:3).

Acerca de la sabiduría de Jesucristo, leemos en Col. 2:3: “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. En 1 Co. 1:24: “Mas para los llamados, así judíos como griegos,Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”. En 1 Co. 1:30: “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría,justificación, santificación y redención”. Y en Mr. 6:2: “Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?”

El hombre pobre y sabio, salvó la ciudad sitiada por medio de su sabiduría. Jesús es quien puede liberar a las personas sitiadas por Satanás y por el pecado. Él mismo es la llave que abre la puerta de nuestra prisión. En la Biblia de Estudio Wuppertaler dice: “Jesús abrió la brecha en el baluarte de Satanás y abrió el camino para destruir Él mismo la sobras del diablo (1 Jn. 3:8)”. La ciencia de la astronomía tiene un símbolo para caracterizar a cada planeta. El símbolo para el planeta tierra es una esfera con una cruz. ¡Más acertado no lo podrían haber representado! ¡El símbolo no habría podido ser más claro! En cuanto la cruz es plantada en nuestro corazón por la fe, Satanás tiene que huir, nosotros alcanzamos el perdón, y el Espíritu Santo entra a morar en nosotros.

En el futuro cercano Israel aún será cruelmente sitiado. Pero, el Señor lo librará a través de Su segunda venida en gloria (de lo cual leemos en Zac. 12:2,3, y 10; y 13:1).

Recordemos ahora: La condenación de Jesucristo: Ecl. 9:15 dice: “… Y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”. Sólo unos pocos judíos se abrieron al Mesías y creyeron en Él. La mayor parte del pueblo lo despreció. Isaías profetizó, en el cap. 53:3, acerca de la crucifixión de Jesús, diciendo: “Despreciado y desechado entre los hombres,varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”.

Despreciar también significa “pensar menos”. En el salmo profético de la crucifixión, el 22, el salmista escribió en los vers. 6 y 7: “Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca,menean la cabeza”.

Existe otra versión de Eclesiastés 9:15.Mientras que la mayoría de las traducciones bíblicas dicen: “Y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”, en la Traducción revisada de Elberfelder (y también en la de Lutero de 1984) dice: “Pero se hallaba en ella un hombre pobre, sabio, el cual podría haber librado a la ciudad con su sabiduría, pero nadie se acordaba de aquel hombre pobre.” Si bien el Señor Jesús realizó la redención, la generación judía de aquel tiempo no fue salva porque Lo desechó.

Amigos, el tiempo se ha acabado, pero en el próximo programa continuamos con el tema, y lo concluimos. ¡Hasta entonces y que tengan un tiempo muy bendecido!