Santidad de Dios – 4 areas de auto – evaluación personal

Titulo: “4 áreas de auto – evaluación personal”

Autor:  Herman Hartwich
Nº: 1319

En este programa el Pastor Herman Hartwich nos invita a revisar 4 aspectos de nuestra vida que todos deberíamos considerar.

1) honrar a los hombres

2) amar a los hermanos

3) temer a Dios

4) honrar al rey

Acompáñenos y hagamos juntos una auto – evaluación


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Herman: Quisiera invitarles queridos amigos a abrir sus Biblias en la primera epístola de Pedro capitulo 2, versos 11 en adelante, voy a estar leyendo esta escritura dice: Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Saben que leí una anécdota acerca de aquellos primeros días de la revolución rusa, después de la abdicación del Saar. Una mujer mayor un día salió y empezó a caminar por la calles de la cuidad, pero por el medio de la calle, y entonces vino la policía y dijo , mire señora que usted no puede caminar porque la calle es para los carros, para los caballos, para los coches, y para eso están las veredas, para caminar los senderos para los peatones, pero ella les contesto a la autoridad, voy a caminar donde yo quiera, ahora tenemos libertad.

Mis queridos amigos cuando insistimos en hacer lo que nos plazca, no portamos con la misma necedad de esta mujer anciana, porque la libertad, no consiste en hacer lo que uno quiera, mas bien es cuestión de hacer lo que se debe, y este es un gran problema en todos nosotros, en toda la humanidad, voy a volver a repetir esta frase, la libertad, no consiste en hacer lo que uno quiera, mas bien es cuestión de hacer lo que se debe, nosotros debemos ajustar nuestra vida.

El versículo 16 dice que tenemos que vivir como libres pero no como pretexto para hacer lo malo, y en el versículo 17 dice que cuatro cosas que nosotros tenemos que ajustar en nuestra vida, y a todos nosotros nos cabe en alguna manera esto, primeramente dice, honrar a todos los hombres. Creo que nosotros una gran falta de respeto en este tiempo que nos toca vivir. Tenemos necesidad de mostrar respeto hacia los demás el apóstol dice, honrar a todos. En este tiempo muchas persones, o la mayoría de las personas ya muestras respeto, ya ni siquiera desde la cuna, los niños del jardín de escuela, de los colegios, liceos, de la enseñanza secundaria y mas aun ya ni entre la pareja, entre el matrimonio hay respeto, sin embargo la Biblia nos habla, nos ordena de respetar, respetar a los demás, porque ellos todas las personas, llevan la imagen de su creador, si nosotros no respetamos a las personas a nuestro prójimo, entonces ni siquiera estamos mostrando respeto por nuestro creador. Dice también que tenemos que amar a los hermanos, amar a la hermandad. Saber que muchas hermandades, muchas comunidades cristianas, donde somos hermanos en Cristo surgen tantos problemas, tantas divisiones, debido a esos problemas de falta de amor. Todos los problemas sociales tendrían solución, se solucionarían, cambiarían las circunstancias de las congregaciones, de las colectividades si nosotros nos amaramos. Jesucristo dijo: En esto conocerán que sois todos mis discípulos si tuviereis amor los unos con los otros, en tercer lugar, el tercer aspecto que tenemos que ajustar en nuestra vida, es temer a Dios. El temor del Señor dice la Biblia es el principio de la sabiduría, donde no hay temor de Dios, entonces hay gente necia, gente ignorante, ¿Qué queres ser tu a la luz de la Palabra de Dios, un sabio o un necio? Son dos opciones no hay mas, no hay algo intermedio, parece dura esta palabra, pero la Palabra de Dios dice el temor de Dios es el principio de la sabiduría, tu puedes optar por andar en la sabiduría. La cuarta área que tenesmo que ajustar en nuestra vida, es honrar al rey. En este tiempo que se habla de tanta libertad y se confunde libertad con libertinaje, la mayoría de nosotros decimos cualquier cosa de los gobernantes y criticamos y no respetamos par nada el gobierno que Dios a permitido que este en nuestro país y en todos los países, tenemos que respetar, porque las autoridades son puestas por Dios y dice el apóstol, pera castigar a lo que hacen mal y para alabanza de los que hacen bien. Una de las demostraciones mas poderosas y convincentes que puede ofrecer el cristiano de que tiene vida nueva, es la capacidad de soportar, los males y las injusticias pacientemente los versículos 19 y 20 habla acerca de esto, tenemos que soportar pacientemente, eso es una evidencia de cuando nosotros decimos tener vida nueva, porque tenemos a Jesucristo, es lo que hizo él cuando anduvo en la tierra al someterse a la crucifixión y a la muerte por nosotros. Esto es lo que debemos hacer como seguidores, dice el apóstol que dejo sus pisadas, para que nosotros andemos en sus pisadas. Cuan fácil nosotros podemos abrir la Biblia y contemplar, leer, imaginarnos de todas las actitudes de nuestro Señor Jesucristo, de su mansedumbre, de su entereza al afirmar su rostro a Jerusalén, sabiendo que allí le esperaba el sacrificio, la muerte; pero que difícil es ir pisando en sus pisadas. La paciencia ante el castigo inmerecido es una forma de testificar de Cristo. Saben que muchas historias hay de casos así, por ejemplo, de un soldado cristiano que sufría en su compañía allí, en el campo de batalla en el cuartel donde estaba porque sus compañeros no creyentes, porque siempre que tenían el día libre o el tempo libre querían llevarlo a disfrutar, a beber, a andar con mujeres y el no, el quería mantener su integridad cristiana y se burlaban duramente sobre el. Pero su perseverancia, su firmeza en Jesucristo logro que el peor de sus compañeros entregara su vida a Jesucristo. A mi me ocurrió algo similar cuando yo entre a trabajar a una metalúrgica, hace muchas años, todos mis compañeros sabían que yo era pastor, todos mis compañeros usaron las palabras mas feas, las palabras mas soeces y me hacían llorar de disgusto, de tristeza de la forma que ellos se dirigían a mi, entonces el patrón me decía, dígale usted lo mismo, ¿Cómo voy a decir yo lo mismo?, yo tengo que mostrar a Cristo. A Cristo pacientemente, me costo lagrimas, me costo dolor, pero saben que eso dio resultado, porque como decía el salmista, los que siembran con regocijo segaran, ira andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, mas volverá con regocijo trayendo sus gavillas. Saben mis queridos amigos, gane como a 8 de mis compañeros, la mayoría de mis compañeros de la metalúrgica entregaron sus vidas a Jesucristo y eso es algo muy satisfactorio para uno. El modo de sufrir de un cristiano injustamente, sin vengarse, sin defenderse es un reflejo de la expiación, del sacrificio vicario de nuestro Señor Jesucristo, murió por ti y murió por mi. ¿Tu le has dado gracias al Señor?, no solamente en palabras sino con tu vida entregada, le estas diciendo gracias Señor por hacer sufrido por mi y quiero ajustar mi vida a los normas que tu has puesto. No uses una pretendida libertad, como pretexto para hacer lo malo, si no por el contrario para vivir conforme al plan de Dios. Que Dios te bendiga.

Santidad de Dios – Limpiando las corrientes de la vida

Titulo: “Limpiando las corrientes de la vida”

Autor: Herman Hartwich
Nº: 1318

“Limpiando las corrientes de la vida”. Un intrigante título para una interesante meditación en la cual seremos desafiados por la Biblia, la palabra de Dios!

Herman Hartwich partirá de un claro ejemplo, para luego si, hacer un paralelismo con el ser humano y su condición.


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Herman: Se cuenta que en una ladera de la cordillera de los Alpes, trabajaba en esas laderas limpiando todas las corrientes de las fuentes de la cordillera un ansiando, que se dedicaba a sacar las hojas y los palitos para mantener permanentemente limpio aquel caudal de aguas que nacía como un filo hilo, terminaba en el valle, en algunos riachuelos, formando un bello lago en aquella pequeña población alpina. Un buen día ese pueblo comenzó a crecer y se transformó en un centro turístico muy atractivo, bellos jardines, hoteles muy finos y era visitado por gente de todo el mundo. Pero un día estaban reunidos los del municipio y alguien se levanto y dijo, para que tenemos aquel hombre allí, que nadie lo conoce, nunca se lo ve y es un sueldo que hace años que esta saliendo, creo que podemos presidir de este hombre y todos estuvieron de acuerdo y aquel hombre tuvo que dejar de trabajar, con el transcurso de los días y algunas semanas, se comenzó a notar algo raro en las aguas, comenzó un leve tinte, hasta que se trasformaron ya prácticamente en aguas marrones, por haber llegado el otoño, ya no había quien quitara las hojas, los palitos, que comenzaban a pudrirse y comenzaban a infectar el agua, los turistas dejaron de concurrir, los hoteles tuvieron que cerrar.

La aldea sin el cuidador de las corrientes es una perfecta representación del sistema del mundo sin sal y sin luz, como dijera el Señor Jesucristo.

La historia tiene detalles muy interesantes pero no nos da el tiempo para compartirla. Pero veamos mis queridos amigos, creyentes, cristianos de todo el mundo, veamos una estimación crítica de nuestros tiempos. El apóstol San Pablo cuando escribe Segunda Timoteo, capitulo 3, versos 1 al 15 dice que debemos saber que los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados Encontramos aquí en esta descripción este desesperado y vacío mundo realmente esta sociedad que nos presenta el apóstol Pablo, de estos últimos tiempos, encontramos esta descripción 3 indagables características de nuestro mundo y voy a resumirlo en 3 palabras. Peligroso, corrupto y engañoso en los primeros 7 versículos vemos esta palabra: Peligroso. Equivale a decir difíciles, terribles. La raíz griega significaba doloroso. Duro cruel, salvaje. Mis queridos oyentes, solo se usa esta palabra que aquí se traduce peligroso se usa en otro pasaje que es mateo 8:28 donde dice de los endemoniados, feroces en gran manera y qué descripción tan adecuada del mundo. Lea los diarios, mire las televisiones escuche la radio y salga a las calles de su ciudad, de su pueblo por las noches. Podemos decir, categóricamente estamos en aprietos. Estamos en aprietos. Estamos viviendo tiempos peligrosos, pero también en los versículos 8 y 9 aparece otra palabra: Corruptos menciona a dos hombres del tiempo de Moisés como representantes de este tiempo los describe como corruptos esto significa en el Sentido espiritual que la humanidad, ha llegado a ser tan mala hasta donde le ha sido posible y en cuanto a Dios está muerta. No la mueve nada que sea espiritual está dura y entenebrecida. Como dice a través del profeta Isaías que todos nosotros nos descarriamos como ovejas cada cual se apartó de sus camino, o como dice en el capítulo 64 de Isaías verso 6 y 7 si bien todos nosotros somos como suciedad y todas nuestras justicias como trapos de inmundicia y caímos todos nosotros como la hoja y nuestras maldades nos llevaron como el viento. Nadie al que invoque tu nombre que se despierte para apoyarse en ti por lo cual escondiste de nosotros tu rostro y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

Todos, todos es el término que aparece todos nosotros, todas nuestras justicias son todas inmundicias. La depravación es una enfermedad universal de la humanidad. Y así estamos , cosechando lo que sembramos la sociedad se está dirigiendo hacia una gran colisión con una gran eternidad sin cristo. La tercera palabra que dijimos al comienzo que describe es engañoso. En el versículo 13. En gañándoos y siendo engañados nuestra sociedad y toda nuestra ciudad, todos en un lugar donde florecen los impostores, en todos lados, el arrebato violento en todos los ámbitos, charlatanes religiosos políticos de palabras fáciles todos los anuncios tienen una fachada falsa. La Biblia tiene razón cuando nosotros podemos en términos generales decir: el mundo va de mal en peor. Si quitamos la corriente de la vida la Sal y la luz en poco tiempo la sociedades un pozo podrido contaminante de aguas negras. Solo puede habar un cuidador como hacía referencia al cuidador de aquellas como el cuidador de aquellos Alpes. Cuando faltó aquel hombre cuando se prescindió del servicio tan que parecía que no era necesario se corrompió toda aquella agua solo puede un cuidador y en este caso Jesucristo pero nosotros somos sus ciervos sus representantes, sus embajadores los comisionados para la obra de la preservación de la salvación de las vidas. Mis queridos amigos que me escuchan en el medio de este mundo que nos está tocando vivir Jesucristo quiere rescatarte, quiere rescatar tu vida, deja que se limpien las corrientes de vida, de tu vida, recibe el agua de vida por medio de Jesucristo. Él promete la limpieza total, de las vidas, por más deterioradas que estén, por más estropeadas él tiene el poder para restaurar, Aquella municipalidad, volvió a buscar a aquel anciano que hacía un trabajo que no se veía pero en pocos días aquel pueblo recobró la vida cuando ese anciano volvió. Nuestrasociedad puede recobrar la vida tu familia puede recobrar la vida, tú puedes recobrar la vida s permites que Jesucristo comience a quitar toda la inmundicia todo el pecado que te contamina. Que afea, que estropea tu vida, y así permítele que el agua de vida, de vida eterna fluya en ti y a través de ti hacia otras personas. Que Dios te Bendiga!

Autoengaño espiritual de la iglesia de los tiempos finales (3-3)

Titulo: “Autoengaño espiritual de la iglesia de los tiempos finales”.

Autor: Norbert Lieth
Nº: 1317

¿Usted se ha preguntado alguna vez en qué consistió el autoengaño de los cristianos de Laodicea?En este programa lo va a descubrir. Trataremos el tema acompañado de ejemplos concretos de la vida cotidiana.


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Estimado amigo, el estudio bíblico de hoy comenzamos haciéndonos la siguiente pregunta: 

¿En qué consistió el autoengaño de los cristianos de Laodicea?

1. Confundían las verdades espirituales. La ciudad de Laodicea era rica, y los cristianos de allí también lo eran. Evidentemente, opinaban que la posesión de bienes materiales se igualaba a bendiciones espirituales. El ejemplo de Laodicea nos muestra que esto no es cierto: Allí los creyentes eran ricos pero no bendecidos.

A continuación algunos ejemplos: 

· La iglesia en Jerusalén era tan pobre que otras iglesias le enviaban dinero: “Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales”'' (Romanos 15:26-27 vea también 1 Corintios 16:3).

A pesar de que necesitaba ayuda financiera, la iglesia en Jerusalén era rica en dones espirituales; las naciones tuvieron parte en sus bendiciones y hasta fueron calificados como “sus deudores''.

· Pablo decía de sí mismo que podía ser tanto rico como pobre, sin embargo, en todo momento fue igualmente bendecido.

· En otro lugar, el apóstol dice: “… como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo”'' (2 Corintios 6:10).

· Pablo advierte sobre las riquezas pasajeras: “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición”'' (1 Timoteo 6:8-9).

No nos dejemos engañar por la opinión equivocada

– de que las iglesias, las obras misioneras, o los siervos de Dios, no estén siendo bendecidos si están en una crisis económica.

– de que iglesias u obras estén siendo bendecidas debido a que no tienen problemas económicos.

La bendición de Dios depende, en primer lugar, de la obediencia. Todo lo demás es misericordia adicional, pero ésta también conlleva una mayor responsabilidad.

2. Ellos creyeron ser independientes. Con eso se engañaban a sí mismos: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad.”''

El Señor permite que entremos en crisis y en necesidad para que dependamos de él. Si alguien lo posee todo, o si a alguien siempre le va bien, es grande el peligro de que ya no se dirija a Dios. Un creyente autocomplaciente, preguntará poco y nada cuál sea la voluntad del Señor. La satisfacción personal espiritual provoca un estancamiento en la santificación. Pablo hubiese tenido todos los motivos para tener satisfacción personal, sin embargo pidió: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”'' (Filipenses 3:13-14). A Timoteo le recomendó encarecidamente que: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello”'' (1 Timoteo 4:12-16).

3. La oración propia es un autoengaño.

El Señor le tuvo que recriminar a la iglesia en Laodicea: “Porque tú dices…”'' Esta es una especie de auto oración, algo que los cristianos en Laodicea se decían a sí mismos. Tal vez hasta le agradecían a Dios por haberse enriquecido, y por no necesitar nada, pero este agradecimiento no era sincero, sino una expresión de satisfacción propia.

Para esta clase de “oración'' hay otro ejemplo en la Biblia. A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, el Señor Jesús les dijo “esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano”'' (Lucas 18:9-11). El “oraba consigo mismo”'' es de las palabras que más sacuden del Nuevo Testamento. O sea, que también se puede orar “consigo mismo'' – pero esta clase de oración no sube hasta Dios. ¿Qué era lo negativo en la oración del fariseo? ¿Acaso no se le puede agradecer a Dios por lo que uno es y lo que uno tiene? Claro que sí. Pero el fariseo oró sin tener en cuenta el sacrificio de Jesús, ya que se apoyó en sus propios esfuerzos.

El publicano, en cambio, oró de una manera muy distinta. En cuanto a él, dice: “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador”'' (Lucas 18:13). La Biblia Scofield aclara lo siguiente en cuanto a este versículo: “ser misericordioso (del griego, hilaskomai) se utiliza … en relación al propiciatorio…el publicano pensó…en el propiciatorio rociado de sangre (Lutero lo traduce como trono de la gracia,) … Su oración se podría transcribir de la siguiente manera: “Sé conmigo como tú eres cuando miras la sangre expiatoria.''

Romanos 3:24-25 también habla de esta maravillosa gracia de Dios: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.”''

Cuando oramos a Dios no nos podemos apoyar en nuestras “buenas obras''. Si queremos que nuestra oración tenga peso delante del Señor, debemos apoyarnos únicamente en Su gracia, en el sacrificio de su Hijo. A través de este sacrificio nuestra culpa es quitada y si, entonces, oramos en el nombre de Jesús, sin lugar a dudas, experimentaremos la gracia de Dios en nuestra vida.

Estimado amigo, tengo que ir terminando el estudio de hoy y lo hago con la invitación de Apocalipsis 3, versículo 20 es también para usted personalmente. El Señor le invita y dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

Aquel que le vuelve a abrir la puerta al Señor Jesús, de manera que él vuelva a estar en el primer lugar, vuelve a estar en estrecha comunión con él. ¡Y entonces todo cambia!

Pero para eso es necesario examinarse y volver a oír su voz, su Palabra: ” si alguno oye mi voz… ” Querido oyente, si usted se ha vuelto tibio y apático, vuelva a abrirle las puertas de su corazón a Cristo y otórguele concientemente el primer lugar. Entonces Su vida volverá a palpitar y usted volverá a arder por Jesús y a refrescar a otros.

Autoengaño espiritual de la iglesia de los tiempos finales (2-3)

Titulo: “Autoengaño espiritual de la iglesia de los tiempos finales”

Autor: Norbert Lieth
Nº: 1316

El significado práctico del mensaje a la Iglesia en Laodicea.

1. El mensaje de la tibieza.

2. ¿Cómo se llega a la tibieza?

3. El autoengaño de Laodicea.

4. manera de revertir esta situación.


 

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Estimado amigo, he terminado el programa pasado nombrando 7 puntos que subrayan la realidad de que tanto lo de “caliente'' como lo de “frío'' tiene que entenderse como algo positivo. Únicamente eso de “por cuanto eres tibio”'' repugna al Señor en su carta a la Iglesia de Laodicea.

A través de varios pasajes bíblicos hemos visto que en una iglesia que funciona bien deberían existir ambas cosas: Un cristianismo ardiente y contagioso, y un cristianismo refrescante y reparador.

Vamos ahora al significado práctico de este mensaje.

En la Iglesia de Cristo existen personas que arden fervorosamente por las cosas del Señor. Son ardientes en su testimonio, en la oración, en la vida de fe y en su empuje. Arden por los perdidos y arden por el servicio. Este fervor ardiente es ejemplar. Pero, en la misma iglesia también se encuentran personas que llevan adelante su servicio en el área de la consejería espiritual. No son de los que se acercan a cada persona para compartirles el evangelio de Jesucristo. Pero, a su modo, obran y comparten una palabra consoladora y refrescante para los que buscan consejo. Los cristianos callados tal vez sean más mesurados, pero no por eso menos llenos del Espíritu. Ríos de agua viva emanan de ellos. Uno se siente bien en su compañía. Las personas decaídas y con sufrimientos espirituales son animadas y consoladas por esta clase de cristianos.

Para una iglesia local, es bueno que haya de aquellos cristianos que arden de fervor y aquellos otros que, a través de su manera tranquila y reflexiva, reflejen una frescura reparadora. Con el agua caliente se cocina, se hacen compresas calientes, o un té caliente. El agua fría vivifica, una bebida fría refresca, y una compresa fría baja la temperatura y mitiga las infecciones. Un café caliente hace bien, una bebida fría refresca. Pero si el café o la bebida están tibios, no son ricos. ¡Ser tibio, es decir indiferente, no sirve de nada!

¿Cuál es el mensaje de la tibieza?

El estado de Laodicea no era ni frío ni caliente, sino “tibio''. Los creyentes de allí no eran ardientes en el Espíritu ni eran refrescantes, sino que eran como esa agua que diariamente los atormentaba. Buscaban el “justo medio'' y se volvieron cristianos de costumbre, que en el ámbito espiritual se conformaban con poco ya que lo tenían todo. A través de su satisfacción propia se amoldaban al resto del mundo.

El conocido evangelista Anton Schulte, lo expresó más o menos de la siguiente manera: “Las paredes de la iglesia se han vuelto tan transparentes, tan permeables, que ya no separan. La iglesia se va amoldando al mundo.'' El Señor aborrece este estado de tibieza, pues no se le debe servir de esta manera. Un cristiano tibio, liviano, entumecido en puro formalismo, repugna al Señor. Nuestro mundo no necesita ningún “cristianismo'', sino cristianos que estén claramente de parte de su Señor. Fervientes evangelistas lo expresaron con las siguientes palabras: “Todo suyo, o nada.'' “Un cristiano a medias es una completa tontería.''

Preguntémonos: ¿Cómo se llega a la tibieza?

En la mayoría de los casos, la indiferencia comienza en secreto, a escondidas y discretamente. Pero, en algún momento sale a la luz, porque se traduce en nuestras obras. Hace tiempo que el Señor lo ve, por eso también le dice a Laodicea: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente…”''

Por autocomplacencia, un cristiano que una vez había sido ardiente y refrescante cae en un estado de tibieza. Es como en el caso de las fuentes frías y calientes: Tras un largo camino hasta el valle y un fluir lento a través de la comarca, el agua que una vez había sido fría o caliente se vuelve tibia.

Como cristiano, se toleran cosas mundanas, se acaricia el pecado y se le va abriendo cada vez más las puertas. Uno se conforma con lo que se tiene y a lo que se ha llegado. La lectura bíblica y la oración, de repente sólo son algo secundario. Finalmente, hasta las predicaciones y las reuniones de oración en la iglesia son demasiado, se va un día y al otro no. Se comienza a ceder cada vez más en los asuntos espirituales, se asumen compromisos con el mundo, y ya no se busca primeramente el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33).

Una comida se entibia si se la quita del fuego; una bebida fría se entibia si se la deja reposar. Si nos distanciamos de Jesús nos volvemos tibios. Entonces, en cierto modo, Jesús está del lado de afuera: “He aquí, yo estoy a la puerta.”'' Si no deseamos de corazón ser llenos del Espíritu Santo, ya no correrán ríos de agua viva. Quien ya no ama a Jesús de todo corazón, ya no arderá por aquel prójimo incrédulo para que Dios haga en él su obra.

¡Hay una manera de revertir esta situación!

La manera de revertir esta situación

El Señor vuelve a mostrar el camino a los cristianos tibios: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”'' (Apocalipsis 3:20). Aquel que le vuelve a abrir la puerta al Señor Jesús, de manera que él vuelva a estar en el primer lugar, vuelve a estar en estrecha comunión con él. ¡Y entonces todo cambia!

Pero para eso es necesario examinarse y volver a oír su voz, su Palabra: ” si alguno oye mi voz… “'' Querido oyente, si usted se ha vuelto tibio y apático, vuelva a abrirle las puertas de su corazón a Cristo y otórguele concientemente el primer lugar. Entonces Su vida volverá a palpitar y usted volverá a arder por Jesús y a refrescar a otros.

La riqueza pasa inadvertida

En Apocalipsis 3:17-18, el Señor glorificado le dice a Laodicea: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.”''

Como ya hemos comprobado, las tres fuentes de la riqueza en Laodicea provenían de la hacienda, la producción textil y la fabricación de un colirio medicinal. Sin embargo, la ciudad no poseía ningún abastecimiento propio de agua. Estas cuatro cosas prácticas, del diario vivir, las utiliza el Señor para hacerle ver a los cristianos de Laodicea cuál era su situación.

El autoengaño de Laodicea

Laodicea se jactaba de sus riquezas, y eso también se reflejaba en el estado espiritual de sus creyentes. Su gran problema consistió en un tremendo autoengaño espiritual. Eso se deduce por un lado debido a las palabras que el Señor les tuvo que decir: “te aconsejo…”'' Ellos estaban mal porque no se movían dentro del consejo de Dios. Por otra parte, el Señor les mostró claramente lo contrario de lo que ellos creían de sí mismos: “… tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”'' Su verdadera condición era muy diferente a la que ellos creían, y eso es alarmante. ¡No hay nada peor que el engaño espiritual!

¿En qué consistió el autoengaño de los cristianos de Laodicea concretamente? ¿Cuál era la manera de revertir esta situación?

Le invito a escuchar más acerca de esto en el próximo programa.

Autoengaño espiritual de la iglesia de los tiempos finales (1-3)

Titulo: Autoengaño espiritual de la iglesia de los tiempos finales”

Autor: Norbert Lieth
1315

Engañar a otros es cosa grave y ser engañado es doloroso. Pero, peor aún es engañarnos a nosotros mismos. Es muy interesante ver, como El Señor supo utilizar las cuatro cosas cotidianas principales de los moradores de Laodicea (hacienda, manufactura textil, colirio y abastecimiento de agua) para, en Su sabiduría, crear un mensaje sobre su estado. Este mensaje también atañe al espíritu de nuestros tiempos. ¿Cómo? Escúchelo en este programa.


 

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Estimado amigo, engañar a otros es cosa grave y ser engañado es doloroso. Pero, peor aún es engañarnos a nosotros mismos.

En Apocalipsis 3:14-22 leemos: “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”''

Laodicea (del griego Laodikeia) fue fundada en el año 253 A.C. por el rey sirio Antíoco II., quien gobernó entre los años 261 hasta 246 A.C.

Antíoco llamó a la ciudad con el nombre de su esposa Laodike.

El evangelio tuvo gran impacto en Laodicea, formándose allí una iglesia. El apóstol Pablo y sus compañeros se preocuparon mucho por los creyentes en este lugar. Intercedieron a favor de ellos, los instruyeron y lucharon por ellos. Algo acerca de este trabajo en amor podemos leer en Colosenses 2:1; 4:13.15-16. Pero hoy, únicamente las ruinas de un viejo teatro y una placa de identificación recuerdan el antiguo auge y las riquezas de aquella ciudad.

Laodicea significa “justicia popular'' (del griego, laos = pueblo y dikaia = justicia). Este nombre también parecía reflejarse en el estado interno de la iglesia, a la cual Dios calificó como “tibia''. Sin lugar a dudas, el pueblo insistía demasiado en su derecho de intervención, y debido a eso las instrucciones de la Palabra de Dios quedaban cortas.

De las siete ciudades a las que fueron dirigidas las cartas a las iglesias de Apocalipsis 2-3, Laodicea, presuntamente, fue la de mayor auge y la más desarrollada. Sus pobladores tenían un estándar de vida fuera de lo común. Esta riqueza provenía de tres fuentes: 

· La hacienda (bancos); en aquel entonces el oro era la moneda corriente

· la manufactura textil

· la producción de medicamentos, especialmente de un muy afamado colirio. En Laodicea se veneraba a Asclepios, dios de la medicina.

Sin embargo, a la ciudad le faltaba una provisión de agua natural. El agua caliente se traía por conductos desde las fuentes termales de la localidad de Hierápolis. El agua fría provenía de una cristalina corriente de montaña, ubicada cerca de la vecina ciudad de Colosas.

Como los habitantes de Laodicea no poseían ninguna reserva de agua y la tenían que conseguir de manera bastante incómoda, tenían un problema: Cuando recibían el agua fría y caliente, ya tan sólo era tibia. A pesar de toda su fortuna, esto una y otra vez era motivo de descontento, pues el agua tibia era tan repugnante que, por lo general, se terminaba escupiendo.

Laodicea se enorgullecía de ser un centro de la medicina. Los habitantes de la ciudad se jactaban tanto de sus riquezas, que tras un devastador terremoto en el año 60 D.C. se negaron a recibir ayuda de parte de los romanos. Antes bien, volvieron a reconstruir la ciudad por sus propios medios. “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad.”''

El Señor supo utilizar las cuatro cosas cotidianas principales de los moradores de Laodicea (hacienda, manufactura textil, colirio y abastecimiento de agua) para, en Su sabiduría, crear un mensaje sobre su estado. Pero este mensaje también atañe al espíritu de nuestros tiempos. Es por este motivo que muchos comentaristas bíblicos entienden que Laodicea es una imagen del cristianismo de los tiempos finales.

El significado del mensaje de “caliente'', “frío'' y “tibio''

“¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”'' Generalmente, este “Ojalá fueses frío…”'' se entiende como algo negativo y el “…o caliente…”'' como algo positivo, en el sentido de: ¡Ojalá fueses un cristiano ardiente, o no fueses ninguno! Pero si observamos textualmente todo el texto, podemos comprobar que el Señor Jesús no se refería a eso. A mi entender, tanto lo de “caliente'' como lo de “frío'' tiene que entenderse como algo positivo. Únicamente eso de “por cuanto eres tibio”'' repugna al Señor. Y digo esto por siete motivos, que son los siguientes: 

1. El Señor mismo da el significado. Jesús no dice que ser “caliente'' sea bueno y que ser “frío'' sea malo. Volvamos a ver una vez más sus palabras: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”'' El Señor presenta ambas opciones como deseables: “¡Ojalá fueses frío o caliente!”'' Sin embargo, destaca que lo abominable ante sus ojos es lo de ser “tibio”''.

2. En base al Nuevo Testamento, Dios no le desea la perdición a nadie. No leemos en ninguna parte del Nuevo Testamento que al Señor le sea indiferente que una persona se pierda. Todo lo contrario, él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”'' (1 Timoteo 2:4). ¡Jesús murió por este deseo de Dios!

3. “Tibio”'' no puede ser peor que “frío''. Si la palabra “frío'' describiera la condición perdida de un hombre que no tiene ninguna conexión con Dios, en realidad sería peor que ser “tibio''. Pero aquí el Señor señala la “tibieza'' como lo peor que pudiera suceder, como algo insoportable.

4. En la Biblia, el agua fría es una imagen de lo verdaderamente refrescante. El Señor Jesús dijo en Mateo 10:42: “…cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa”. Antes no se podía simplemente ir a una canilla, sostener el vaso debajo de ella, abrirla y dejar que el agua fluyera. No, esto de darle de beber “un vaso de agua fría'' a alguien implicaba un sacrificio. Se tenía que ir hasta un manantial fresco para poder ofrecer agua fría.

5. El agua fresca es figura de la obra del Espíritu Santo. Deducimos esto de las palabras del Señor en Juan 7:37 – 39: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”.

6. Agua viva representa la salvación. Es lo que el Señor le explica a aquella mujer samaritana en el pozo de Jacob: “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”'' (Juan 4:13-14).

7. El trasfondo histórico de Laodicea juega un papel decisivo. Como ya se ha mencionado, Laodicea era abastecida por dos fuentes: La fuente termal de Hierápolis y la fuente fría de Colosas. Tras tan larga distancia, tanto el agua caliente como el agua fría llegaban tibias. El Señor Jesús utiliza este hecho. Deseaba que la iglesia en Laodicea hubiera sido “fría'' o “caliente''. Unicamente condenaba el estado “tibio''.

 

Ahora, ¿cuál es el significado práctico de este mensaje?

Lo vamos a estudiar en el próximo programa, pero quiero anticipar uno de los puntos que vamos a tratar: 

En una iglesia que funciona bien deberían existir ambas cosas: Un cristianismo ardiente y contagioso, y un cristianismo refrescante y reparador.